Adepa asegura que hoy se firma el acuerdo para desbloquear la restauración de las Atarazanas

El portavoz de la institución, Joaquín Egea, afirmó que el documento será sellado a las 10:30 en la sede de la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura
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Realesatarazanassevilla


La Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa) ha anunciado ayer que hoy será al fin formalizado el acuerdo destinado a resolver el prolongado conflicto derivado del proyecto de restauración y adaptación de las Reales Atarazanas, construidas en 1252 y declaradas bien de interés cultural (BIC). Joaquín Egea, portavoz de Adepa, ha indicado a Europa Press que el documento será firmado a las 10,30 en la sede de la Delegación Territorial de la Consejería de Cultura, toda vez el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, prevé informar a las 11,00 horas sobre la situación del proyecto.


Ayer jueves por la mañana, en ese sentido, el propio consejero exponía a los medios de comunicación que su departamento ultimaba "un posible acuerdo" en torno al asunto, señalando la "voluntad de diálogo permanentemente manifestada por la Consejería de Cultura, y también por la Asociación en Defensa del Patrimonio, para alcanzar un acuerdo". El diseño original del proyecto de restauración, obra de Guillermo Vázquez Consuegra, plantea restaurar y adaptar como centro cultural el citado recinto histórico, formado por restos de la antigua muralla almohade, siete naves de las atarazanas medievales del siglo XIII, restos del apostadero de la Carrera de Indias de los siglos XVI y XVII y edificaciones de la Real Maestranza de Artillería pertenecientes a los siglos XVIII, XIX y XX.


"CRIMEN PATRIMONIAL"


Pero aunque la iniciativa cuenta con aval de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico e incluso licencia de obras, los colectivos conservacionistas la tachaban de "crimen patrimonial". Principalmente, criticaban que la iniciativa no recuperase la cota original del monumento y contemplase "la reforma de dos cuerpos edificados sobre las naves dos y cuatro, modificando sus cubiertas, cerramientos y distribución interior", con la instalación de "varias escaleras mecánicas y un nuevo forjado", entre otros aspectos.


Además, criticaban la previsión inicial de incorporar "micropilonos de hormigón a los pilares originales", lo que a su juicio suponía "introducir elementos nuevos disruptivos con el entorno y contrarios a la conservación íntegra" del monumento, sobre todo porque los micropilonos de hormigón "no salvaguardan el patrimonio arqueológico". Adepa, de hecho, impugnó ante los tribunales la licencia de obras concedida por el Ayuntamiento, consiguiendo que el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número nueve suspendiese cautelarmente dicha licencia, a la espera de la resolución completa del litigio judicial. Dicha suspensión, de hecho, continúa aún vigente.


No obstante, la prolongada y ardua negociación entablada entre Adepa y a Consejería de Cultura para alcanzar un acuerdo extrajudicial acabó dando su fruto, con un principio de acuerdo para lograr una salida negociada. Fruto de dicho principio de acuerdo, Adepa remitió a la Consejería de Cultura un borrador inicial para el convenio a firmar entre ambas partes, para modificar el proyecto técnico de rehabilitación y adaptación del monumento.


EL BORRADOR INICIAL DEL ACUERDO


El mencionado borrador, objeto después de diferentes retoques al proseguir la negociación entre ambas partes, contemplaría entre otros aspectos la renuncia a las medidas inicialmente previstas para reforzar la cimentación, especialmente a los micropilonos de hormigón, los encepados de hormigón o los taladros en los pilares. Además, el borrador inicial del futuro convenio recogería excavaciones arqueológicas en las naves seis y siete del monumento hasta el nivel original del mismo, así como la excavación y recuperación de los vestigios de la antigua muralla almohade, la supresión de la escalera metálica prevista al final de la nave cuatro, la renuncia a habilitar accesos al monumento desde la calle Dos de Mayo, la conservación de la sala de armas y de mandos del edificio del siglo XVIII o la renuncia a usos hosteleros en el cuerpo superior.