El juez cita a cuatro médicos sevillanos por una supuesta negligencia que dejo estéril a una paciente

​En la denuncia, consultada por Europa Press, el abogado de la joven relata que ésta decidió el 27 de julio de 2016 interrumpir voluntariamente su embarazo de once semanas
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Hospitalvirgendelrocio


La juez de Instrucción número uno de Sevilla ha citado a declarar como investigados este lunes a cuatro médicos de una clínica privada y de los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena denunciados por una joven de 23 años que, en el verano de 2016, decidió abortar y de ese modo interrumpir voluntariamente su embarazo de once semanas de gestación y se sometió a una intervención para ello en una clínica sevillana.


En una providencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la juez María Elvira Alberola cita a declarar como investigados este lunes día 27 de noviembre, a petición de la Fiscalía de Sevilla, a cuatro médicos denunciados por la joven a cuenta de un presunto delito de lesiones agravadas por imprudencia profesional.


En la denuncia, consultada por Europa Press, el abogado de la joven relata que ésta decidió el 27 de julio de 2016 interrumpir voluntariamente su embarazo de once semanas de gestación y someterse a una interrupción voluntaria de embarazo (IVE), de forma que, tras los trámites pertinentes en su centro de salud  de Mairena del Aljarafe, fue derivada a un centro concertado para llevar a cabo la intervención. 


Seguidamente, y según la denuncia, acudió el 2 de agosto de ese mismo año a esta última clínica para someterse a dicha intervención, de modo que dio comienzo al procedimiento de interrupción "según la técnica habitual" para provocarle el intervención, de modo que dio comienzo al procedimiento de interrupción "según la técnica habitual" para provocarle el uterino para, posteriormente, introducir un tubo que va conectado a un potente aspirador que succiona el feto".

La denunciante añade que, al terminar la intervención, y como consecuencia del procedimiento quirúrgico, la joven "comenzó a sangrar profusamente a través del cuello uterino", pero al no  poder detener la hemorragia, los facultativos decidieron su traslado "urgente" al Hospital Virgen Macarena, donde el ginecólogo de guardia "consiguió contener la hemorragia", permaneciendo cuatro días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). 


 Sin embargo, seis días más tarde, el 12 de agosto, volvió a ingresar, en este caso en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, debido a que presentaba un nuevo shock hemorrágico y un importante cuadro de inestabilidad, según la denuncia. En esta ocasión, se le administró anticoagulante, practicándole un legrado uterino y colocándole un balón uterino para evitar la hemorragia. La denunciante recibió el alta el 17 de agosto, tras haber estado estos días en la UCI.


Tres días más tarde volvió a sufrir otro shock hemorrágico, en el que debido a la gravedad en la que se hallaba tuvo que ser "intubada y sometida a maniobras de reanimación por correr riesgo su vida". En este tercer ingreso por hemorragia masiva se le practicaron las pruebas diagnósticas "correctas" y se detectó que el sangrado se producía por una perforación uterina.


Así lo explica el forense que emitió el informe aportado al juzgado que investiga el caso, donde sostiene que en el segundo ingreso el hecho de que los facultativos del Virgen del Rocío administrasen anticoagulantes a una persona que ha tenido dos hemorragias genitales masivas fue una "medida del todo imprudente" y a su juicio era una medida "arriesgada", ya que de producirse una nueva hemorragia la coagulación estaría farmacológicamente impedida y por tanto la magnitud de "la hemorragia sería mayor y de más difícil control".