EL CALEIDOSCOPIO

DEMASIADOS ACOSADORES

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Demasiados acosadores campan a sus anchas. Un puñado de ejemplos desmontan la teoría del machismo rancio que aún hoy lo niega y que invade como una pandemia parte de nuestra sociedad. Cinco hombres en San Fermín, un psiquiatra de la alta sociedad o un empresario sin escrúpulos y con muy poca gracia. Son algunos de los casos que conducen a un callejón de preguntas sin respuestas: por qué, con toda la información que manejamos, con la educación que recibimos, con todo lo que ya sabemos, damos tantos pasos atrás. Por qué hay hombres que no entienden el NO. Por qué abusan de las mujeres, aprovechando su fuerza física o que ellas están bajo los efectos de antidepresivos y de ingentes cantidades de alcohol. Por qué hay quien sigue sin reaccionar y sin entenderlo. Aún peor: por qué hay quien lo justifica.


El fallo en dos de estos juicios está pendiente y el tercero de ellos empieza este lunes. Y no son los acusados los que tienen que demostrar su inocencia, son las supuestas víctimas quienes tienen que demostrar su culpabilidad. Es primero de Derecho. En los tres casos, aún sin saber si los acusados cometieron los delitos de violación, extremo que sólo pueden confirmar los jueces, hay indicios de que sí se aprovecharon de sus víctimas. Que abusaron de ellas.


Los cinco hombres sevillanos que presuntamente violaron en grupo a una joven de 18 años mantienen que las relaciones fueron consentidas. Cinco hombres corpulentos frente a una joven de 18 años que, según un informe toxicológico, llevaba bebiendo demasiadas horas. A la que grabaron en video. A la que presuntamente abandonaron en plena madrugada en un portal de una ciudad que no era la suya. A la que presuntamente robaron el móvil. A la que presuntamente convirtieron en su segunda víctima: a otra joven cordobesa la manosearon por todo el cuerpo entre varios, presuntamente, mientras ella yacía inconsciente en un coche. También lo grabaron. La primera acusación les puede llevar 22 años a prisión si se demuestra que, más que un presunto delito, es una cruel realidad.


El psiquiatra sevillano Javier Criado es otro presunto acosador sexual. Los supuestos delitos que cometió han prescrito, excepto los de vejaciones y contra la integridad moral. Los menos graves. Para sus supuestas víctimas, aunque hayan tardado años en reaccionar, no prescribe el dolor ni el horror. Por fin se unieron para denunciarle en el Colegio de Médicos y en los medios de comunicación, aunque alguno las ignore. Su objetivo es que no vuelva a pasar, ya que Criado sigue ejerciendo. El relato de estas treinta mujeres es aterrador: denuncian que el acusado, aprovechando su debilidad emocional debido a las fuertes depresiones y a la medicación, les anulaba y les forzaba a mantener relaciones sexuales, en algunos casos con penetración. Sucedió, presuntamente, desde 1985 a 2006. Eran mujeres conocidas, esposas de empresarios, políticos, de la alta sociedad que, por vergüenza y preocupadas por el qué dirán, no fueron capaces de calibrar la terrible injusticia que supone que los delitos prescribieran a los 10 años. La defensa alega que todo se debe a una conspiración y al ánimo de venganza.


Y de nuevo un hombre con un importante cargo, el empresario sevillano Manuel Muñoz Medina, se aprovecha de su posición. Se abalanzó sobre la diputada y coordinadora andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez. La empujó, la arrinconó y con la mano encima de su boca como si la amordazara simuló que la besaba, pegando su cuerpo al de ella. Él reconoce que lo hizo, pero dice que era una broma “porque ella es de Cádiz” y que llevaba una copa de más. No, no es una broma. Puede ser un delito. Así lo ve la Fiscalía que le acusa de pisotear la dignidad de la diputada. Artículo 173.1 del Código Penal: “El que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años”. No, no es una broma.