SEVILLA AL DIVÁN

¿MENTES PEREZOSAS O MENTES DESMOTIVANTES?

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La educación, sobre todo la escolar, al igual que la psicología en la búsqueda de dar solución a muchos problemas que hoy día presentan niños y adolescentes, tratan de encontrar la manera más eficaz para que se motiven y sean capaces de conseguir sus metas. Aunque no es fácil. Pero, ¿qué factores pueden contribuir o no, a que un alumno se motive o esté motivado por el aprendizaje?


Entiendo que la respuesta se encuentra en conseguir desarrollar en ellos una motivación intrínseca más que extrínseca, que, aunque a veces pueda ser necesaria, está muy limitada. Si prestamos atención muchas veces escuchamos de ellos cosas, como: “me pasaría todo el día haciendo tal cosa”, “cuando hago esto me siento feliz”, “hacer esto, es lo que me gusta”, por desgracia muchas de ellas están lejos del ámbito escolar, pero nos dicen que esas conductas están intrínsecamente motivadas por lo que la propia actividad les produce. En ese tipo de tareas son ellos los que han elegido, poniendo en desarrollo sus habilidades de manera eficiente. Son tareas que no son buscadas por el grado de dificultad, sino por el grado de competencia percibida, llegando a convertirse en un reto deseable y motivador. Estas situaciones provocan un gran interés y atención, por lo que contribuirán a un aprendizaje espontáneo.


Conseguir un equilibrio entre motivación intrínseca y motivación extrínseca será una tarea de todos, un ejercicio constante de descubrimiento a través del interés, el conocimiento y la observación constante de nuestros hijos y alumnos, buscando un aprendizaje constructivo y significativo consecuente a esa motivación, y aplicando de manera progresiva y dinámica estrategias adecuadas que los lleven a alcanzar sus objetivos. Dentro de la motivación será importante orientar a nuestros hijos a buscar metas de aprendizaje, más que las metas de ejecución y me explico: a través de las primeras se busca aprender mientras que a través de las segundas se busca quedar bien. Los primeros, ante situaciones de aprendizaje se preguntarán como resolverlo, repasarán, buscarán información mientras que los otros si no tienen garantías pensarán que no van a poder resolverlo, que es muy difícil y tenderán a abandonar.


Otro factor importante será dotar a nuestros hijos de las herramientas cognitivas suficientes para afrontar sus tareas. Es decir, muchos sienten que fracasan porque no saben contestar a la pregunta de ¿cómo puedo hacerlo?, es decir, si después de buscar, preguntar, no consiguen dar solución se centrarán en la experiencia de fracaso, por eso como dice Kuhl la ausencia de motivación no viene de la búsqueda de metas inadecuadas, sino de no saber aplicar los medios para conseguir las adecuadas.


Por tanto, lo adecuado será, que al tiempo que se orienta al alumno hacia la consecución de éstas, debemos mejorar sus posibilidades de éxito mediante la enseñanza de estrategias cognitivas y de solución de problemas, y mediante un replanteamiento de los objetivos de conocimiento a adquirir. Dotar al alumno de estos recursos les da la oportunidad de saberse competente a la hora de realizar las tareas y no desde un juicio externo, sino desde su propia conciencia, facilitándoles una experiencia de autonomía, que forma parte de nuestras necesidades, sabernos capaces de controlar y dirigir nuestras conductas. Lo cual, es un factor que hoy día es carente en nuestra propuesta educativa, dónde todo es “dirigido por” e “impuesto”.


De acuerdo con deCharms , para conseguir que un alumno consiga autonomía y control de su propia conducta, serían necesarias unas condiciones: a) que se les ofrezca el máximo de alternativas posibles, b) que el alumno sepa: sus propias motivaciones, ser sensible al derecho y necesidad de autonomía de los demás, lo que significa aprender y la satisfacción que comporta, lo que significa ser autónomo frente a ser marioneta, de cómo puede incrementar su autonomía marcándose metas realistas y trabajando en su consecución.


Es decir, en el centro habría que cambiar los métodos de trabajo y abriendo las opciones que se ofrecen en el aula y con el alumno o hijo habría que trabajar para hacerle consciente de su situación, ayudándole a saber lo que quiere, a que el aprendizaje no es obligación, sino algo que le ayudará a conseguir lo que desea, más autonomía y autorregular su aprendizaje marcándose metas realistas y responsabilizándose de sí mismo, además de ayudarle a comprender que conseguir sus metas es posible desde el respeto mutuo que facilite la ausencia de obstáculos y la cooperación. Todo esto se puede, si empezamos desde las bases, desde la primaria, sin esperar a que lleguen a un instituto con patrones motivacionales desadaptativos.


Por ello, será necesario que el profesorado de un paso adelante, que avance y sea creativo en sus modelos educativos, que no se centre solo en enseñar un contenido curricular sino a enseñar estrategias de pensamiento, de afrontamiento del fracaso, como forma de autorregulación. Al igual que será necesario orientar al alumno hacia unas metas de aprendizaje más que hacia la autovaloración. Para ello será necesario controlar los mensajes que se dan a los alumnos e hijos antes, durante y después de las tareas.


Ajustemos la enseñanza a conocimientos actuales, novedosos que provoquen la curiosidad y el interés. Creemos dinámicas de aprendizaje donde la información que se presente sea nueva, cree sorpresa, usando nuevos medios, lo cual, será un objetivo que ayude a la motivación. Busquemos actividades y tareas dónde aprendan a resolver problemas, a asociar los conocimientos con la experiencia de vida, con los valores de los alumnos y con sus preocupaciones actuales. Trabajemos con ambientes cooperativos, dando el máximo de autonomía en sus proyectos, para que puedan contactar con sus verdaderas inquietudes y propiciar las ayudas para que puedan alcanzar sus metas.


Motivar no es fácil, requiere tiempo, ingenio, conocimiento y creatividad, algo que tenemos los profesionales que nos dedicamos a la educación en cualquiera de sus áreas. ¿TIEMPO?, sí, si se empieza desde las bases, si creamos una progresión con una misma línea de trabajo que sea apoyada por la segunda etapa y la tercera. PRACTICAR EL CAMBIO desde todas las áreas educativas será primordial. Estamos envejecidos y estáticos y necesitamos actualizarnos. Practiquemos nuestras profesiones de manera responsable y motivacional.