TERRAMAR

FERRARI: ENTRE LAS COSTUMBRES ANCESTRALES JAPONESAS Y EL CARNAVAL DE CÁDIZ

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Mi caballo

ya no corre

como los del 7º de Caballería

y a mi me da la impresión

que eso va a ser de la bujía”



He aquí una letra de una clásica chirigota de Cádiz, ‘Los Arapahoe que Joe’, del célebre autor José Guerrero ‘Yuyu’. Por otra parte, los samuráis eran unos guerreros del Japón feudal que basaban su vida en el servicio a su señor. Si un samurái no hacía bien su trabajo o deshonraba a la persona a la que debía rendir cuentas, su códico ético, el ‘Bushido’, le obligaba a quitarse la vida mediante el rito del ‘Seppuku’ o ‘Harakiri’, literalmente, vientre cortado, desentrañamiento. Se dice que en Japón hay personas que recurren a esta costumbre ancestral aún en nuestros días. Bueno pues parece ser que la Scuderia Ferrari se ha dejado llevar en su visita al País del Sol Naciente con motivo del GP en Suzuka y ha cercenado las pocas opciones que le quedaban de lograr el ansiado Campeonato de pilotos. Y la letra del ‘Yuyu’, pues viene al pelo del fallo que ha motivado el abandono del caballo rampante de Sebastian Vettel, ¡¡¡una bujía!!! Ver para creer.



Pero bueno, no sólo en Japón los de rojo lo han tirado todo por la borda. La debacle comenzó a gestarse tras la vuelta del parón veraniego del que los de Maranello con Sebastian Vettel se fueron de vacaciones liderando el Mundial. Dos actuaciones pobres en Bélgica e Italia -esta última en su casa, delante de los fans más incondicionales que hay, pero los más exigentes- se suman a una gira asiática desastrosa donde la mala suerte y la mala gestión formaron un cóctel mortal que ha dejado a Sebastián Vettel a casi 60 puntos de Hamilton. Singapur y Malasia eran los dos circuitos donde Ferrari lo tenía todo para responder a Mercedes y demostrar que seguían luchando. No fue así. Y Japón ha terminado de despejar a Mercedes y a Lewis Hamilton el camino hacia el cuarto título mundial de ambos. En unas semanas, en Abu Dhabi, podremos ya cuantificar la derrota de Ferrari con respecto a un equipo Mercedes que volvió de las vacaciones renovado y con la sartén por el mango. Volviendo otra vez a la sabiduría del gran Yuyu, parece ser que en la popular ‘Venta del Nabo’ han notificado una gran reserva desde Italia. Que vayan Paco Nabo y sus trabajadores haciendo buen acopio de pizzas y pasta.



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Pero Japón nos ha traído excelentes noticias: Carlos Sáinz adelanta finalmente su debut con el equipo oficial Renault para el próximo GP de Estados Unidos, por lo que disputará el resto de temporada de amarillo y negro, lo que le va a venir muy bien para adaptarse a lo que le espera el año que viene. Carlos no tuvo suerte en Suzuka y además de salir penúltimo se vio obligado a abandonar a las primeras de cambio, lo que ha empañado un poco su última carrera con Toro Rosso, el equipo con el que ha debutado y ha pasado sus tres primeros años en la Fórmula 1.


Mejor le fueron las cosas a Fernando Alonso, razonablemente claro está, pues pudo remontar desde la última plaza en la salida hasta quedarse como 11º a las puertas de los puntos. Ningún McLaren ha logrado hoy puntuar en Suzuka, por lo que la alianza anglo nipona se despide de su última carrera en casa no ya por la puerta de atrás, más bien por la gatera. Sin embargo, creo que Alonso, cuyo futuro aún no ha desvelado pero que se da por hecho que continuará en su actual equipo gracias a los nuevos motores Renault, tiene motivos para la esperanza el año que viene. ¿dónde está la clave? En las últimas carreras de Red Bull. El equipo energético ha dado un importante paso adelante, victoria de Max Verstappen en Malasia incluída. Los de Milton Keynes usan motor Renault -aunque el logo de la marca del rombo no aparece por ningún lado de su monoplaza- y el Red Bull ha logrado sacar un gran partido al humilde motor francés con su excelente chasis. Si McLaren el año que viene sigue teniendo el gran chasis del que cada carrera presumen sin pudor y Renault logra una buena evolución de motor, a Alonso no le queda otra que luchar por ganar.


Y terminamos con una breve referencia a la Fórmula 2, la extinta GP2 y categoría antesala de la Fórmula 1, que este fin de semana celebró su penúltimo meeting en Jerez. Tal y como se veía venir, el monegasco Charles Leclerc, al que ya han bautizado como “el Verstappen de Ferrari”, ha logrado el título mundial de la especialidad, lo que le sitúa a falta de confirmación oficial en uno de los dos asientos del equipo Sauber de Fórmula 1 para el año que viene, previa maniobra de Ferrari, equipo que ejerce la tutela del de Mónaco. Por cierto, vaya organización pésima la del evento de F2 en Jerez, gradas medio vacías para una competición de tanto prestigio y, como colofón, ese fallo garrafal de ponerle a Leclerc en el podio el himno de Francia y no el de su país. A este paso, la Fórmula 1 creo que sigue quedando lejos de Jerez.