SALUD Y AMORQUÍA

CANAL SUR E IDEOLOGÍA

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Ha circulado en los últimos días por las redes sociales un vídeo en el que se ve al ínclito Juan Imedio cortándole el vestido a una compañera con unas tijeras. El vídeo de marras ha levantado y con razón, voces de censura contra el maratoniano presentador de Canal Sur. Pues, a pesar de la supuesta gracieta con la que se envolvía toda la secuencia, no estábamos sino ante un gesto machirulo de lo más lamentable. 


Y es que lo de Canal Sur no tiene nombre y no puedo sino sentir vergüenza ajena cada vez que haciendo zapping paso por delante del ente público andaluz. Estamos de acuerdo que todo es ideología, pero la que emana de esta cadena conserva un tufillo a rancio que haría las delicias del mismísimo Caudillo en su palacio de El Pardo. Su amalgama de chistes malos, capillismo rociero, toros, periodistas –por decir algo- apesebrados, presentadores enchufados por los siglos de los siglos, etc… es un monumento al mal gusto y un instrumento desideologizador que dice muy poco de la casta política que nos dirige desde hace cuarenta años. 


En este sentido Canal Sur cumple su trabajo generando jubilados lobotomizados, niños repelentes y odiosos y un españolismo revestido de andalucismo de mucho golpe de pecho, pero que a la hora de la verdad hinca la rodilla ante los de siempre. Sí, Canal Sur vende ideología, ideología de charanga y pandereta, pero ideología al fin y al cabo. En este sentido, el gesto de Juan Imedio es coherente con la línea ideológica de la cadena, pues la ausencia de espíritu crítico y un efluvio a tópico, sumisión y sensacionalismo invade toda su programación.


Algún avezado podría argumentar que las características que atribuyo a Canal Sur no son exclusivas del canal. Y tiene razón, pero con matices. Primero, porque es una cadena pública que no deja de ser una máquina de propaganda de la Junta de Andalucía y de la degeneración tras cuarenta años de opresión: el susanismo. Se paga con impuestos y por el camino que va toma ya carácter pionero si recordamos a otras cadenas, no ya manipuladas, sino manoseadas como TVE en la actualidad o Telemadrid. Segundo, porque en Canal Sur se permiten ciertas licencias que en otras cadenas levantan el escándalo. Y así se pretende ignorar que Mariló Montero arribó a Televisión Española proveniente de RTVA con el aura de periodista de raza o que ese programa clasista y lacrimógeno llamado Entre todos con Toñi Moreno al frente tuvo su precuela en Andalucía sin desatar ninguna polémica y con altos índices de audiencia.


Sinceramente creo que la programación de Canal Sur se encuentra en sus momentos más bajos porque en sus ratos libres la hace la mismísima Susana Díaz. La prueba está en que unos años atrás se tomaban la molestia –en copias lamentables eso sí- de ponerte algún western o película clásica que facilitara la digestión del domingo por la tarde. Ahora ya ni eso, y, en el caso de que se emita alguna película tiene la altura de La tonta del bote. Cosas de la España cañí con la que nos quieren vestir por narices a todos los que vivimos de Despeñaperros para abajo. Tocará apagar la tele y abrir un libro y si no, luchar para que la realidad, también la distorsionada que aparece por Canal Sur, cambie y pase a mejor vida.