SALUD Y AMORQUÍA

GREGORIO MORÁN Y MANUEL DE LA ESCALERA

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Este verano ha debido resultar bastante agitado para el periodista Gregorio Morán. Después de un artículo censurado y un infarto, La Vanguardia , el periódico para el que trabajaba desde hacía casi treinta años, ha prescindido de sus servicios notificándoselo por un simple burofax. Desde su columna, Sabatinas intempestivas, Morán ha despotricado contra todos, pero sus aceradas críticas al procés lo han conducido finalmente a la salida del diario radicado en Barcelona. Muchos, al decir esto, podrían concluir, que, Morán, al estilo de los Boadella o Savater, ha criticado el nacionalismo periférico para recalar en el españolismo y/o el constitucionalismo del 78. Por el contrario, el periodista es una de las voces más críticas de la transición, período al que unas veces de modo explícito, otras implícito, recurre constantemente en sus libros.


Morán, que, ya en democracia, padeció arresto domiciliario por sus publicaciones sobre el torturador y supercomisario Conesa, es un tipo avezado en esto de la censura. En 2014, su editorial, Planeta, se negó a publicarle El cura y los mandarines, libro en el que hacía un repaso por la cultura española desde los años sesenta hasta finales de los noventa. Este hecho, no hizo sino acrecentar la fama del texto y El cura y los mandarines se convirtió en un libro bastante vendido. Su nueva editorial, Akal, ha acometido desde entonces la reedición de algunos de sus libros y es en estas próximas semanas que está pensada una nueva edición de Miseria y grandeza del PCE. Escrito en 1985, este libro es el resultado de una profunda investigación en los archivos del Partido Comunista de España. Morán, que perteneció al PCE hasta poco antes de su legalización en 1977, hace un repaso histórico desde el fin de la guerra civil del partido que focalizó gran parte de la lucha antifranquista. En él se entrelazan emotivas palabras recordando a aquellos que lucharon y se afanaron por un futuro que creían mejor; que dieron sus vidas y lo mejor de éstas combatiendo al franquismo. Sin embargo, Miseria y grandeza del PCE queda lejos de ser un panegírico, pues no deja títere con cabeza a la hora de relatar las estrategias y retratar a los dirigentes del comunismo hispano, muy especialmente a Santiago Carrillo. Y es que se podría decir de este libro que es una biografía no autorizada del que fuera líder (carismático) del Partido Comunista, además de ser una obra clave para todos aquellos que deseen asomarse a los años de la transición y del papel (cuanto menos dudoso) jugado por el PCE.


Como ya se ha señalado El cura y los mandarines se convirtió en un notable éxito editorial. Sin embargo, no es éste el mejor libro del periodista, aunque, qué duda cabe, constituye una excelente guía lectora. El haber leído a Juan Iturralde, a Serrano Poncela y sobre todo a Manuel de la Escalera, se lo debo a Morán.


Hoy prácticamente olvidado, a Manuel de la Escalera, le debemos el libro más estremecedor de los que padecieron la cárcel y la condena a muerte durante el franquismo. Akal en el año 2015 decidió apostar por la reedición de su obra y tras publicar Muerte después de Reyes, este año editó Mamá grande y su tiempo, precioso librito en el que Escalera rememora su infancia. Ahora, en este mes de Septiembre, sale a la luz con unas magníficas ilustraciones de su amigo Manuel Calvo, Cuentos de nubes, conjunto de narraciones concebidas y escritas desde la cárcel. Escalera, que pasó veintitrés años en presidio por su militancia antifascista, fue condenado a la pena capital en Alcalá de Henares, sentencia que finalmente le fue conmutada. Tras esta durísima experiencia permaneció diecisiete años entre la cárcel de Burgos y El Dueso. Allí, el preso solo puede respirar algo de su perdida libertad, únicamente puede aliviar su derrota, a través de las nubes que avanzan por el cielo y que contempla desde una ventana con barrotes. Morán no duda en saludar en su libro a Cuentos de nubes como una obra maestra; yo tampoco. No se lo pierdan.