TERRAMAR

DOS TITANES, UN LUCHADOR

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Creo que aún estoy en shock. Me gusta templar un poco mis sentimientos a la hora de ponerme a escribir, para hacerlo de manera más sosegada, pero lo cierto es que no puedo. Aún mi corazón se acelera cuando recuerdo el momento en el que tras la salida del Coche de Seguridad, el GP de Bélgica de F1 del domingo se relanzaba. ¿Somos conscientes de lo que (algunos) vimos hace dos días en los Bosques de Las Ardenas? Los dos mejores pilotos de F1 de la actualidad –por estricto palmarés suman siete títulos mundiales entre los dos, siete-; dos equipos legendarios en una brutal igualdad técnica y en una pugna que hace años que no veíamos; y uno de los circuitos más legendarios.



Hasta el propio Niki Lauda declaró a los medios que no hubiera podido haber tomado parte en esta carrera, él, un tipo que apenas dos meses de casi perder la vida y con el rostro desfigurado volvía a subirse a un coche para disputar un Campeonato donde aún mantenía sus opciones. Fue una carrera intensa, asfixiante, una muestra del mejor legado de esta competición. Un duelo clásico, como los de Fangio y Moss; Stewart y Fittipaldi; Lauda y Hunt; Senna y Prost; Schumacher y Hakkinen; Alonso y Raikkonen…



A estas alturas todo parece indicar que es posible que el Mundial 2017 se decida en Abu Dhabi entre dos contendientes: Lewis Hamilton, esa estrella del pop, adicta a la moda y al lujo, con un talento innato para rodar más allá de los límites; y Sebastian Vettel, un alemán frío y metódico, con un perfil social más bajo que el inglés, incluso no tan talentoso, pero con una increíble capacidad de gestión personal y de integrarse en equipos de trabajo para hacerlos funcionar como un reloj suizo. Quedan ocho carreras y si son como la de Bélgica veremos cómo llegan nuestros corazones.


Hasta ahí la cara de la moneda. Y en la cruz, ese piloto español que para algunos es el mejor, que hizo una salida marca de la casa para decir “aún estoy aquí” pero que su McLaren con motor Honda se encargó de ir hundiendo poco a poco hasta que se retiró a los boxes alegando una avería que su equipo niega. ¿Cómo se está llegando a estos extremos? ¿Qué está pasando?


Un bicampeón del mundo, el segundo mejor equipo de Fórmula 1 de la historia –por estricto palmarés- y un fabricante de motores de sobrada solvencia protagonizan el mayor fiasco jamás visto en esta competición. A estas alturas resulta complicado vaticinar cómo va a acabar este asunto y las soluciones que parece que se quieren aportar, cambios, parecen pan para hoy y hambre para mañana. Y a todo esto casi nos olvidamos de nuestro Carlos Sáinz, que volvió a demostrar su valía terminando de nuevo en los puntos, con un Toro Rosso exhausto, literalmente.


EL LUCHADOR



Creo que el GP de Gran Bretaña de Moto GP estuvo un poco eclipsado frente a la Fórmula 1. Una programación que dejó mucho que desear hizo coincidir las carreras de Moto3 y Moto2 con el GP de Bélgica, y Moto GP llegó después de todo aquello que he descrito arriba. No obstante, me permito unas líneas para un par de comentarios al respecto: uno, Valentino Rossi, que disputaba su carrera 300º en la Categoría Reina y que lideró la prueba casi hasta el final; y dos, Andrea Dovizioso, al que en esta ocasión la “suerte del campeón” le sonrió frente a un Marc Márquez que reventó el motor de su Honda.



Me gusta que un tipo como Dovizioso lidere el mundial de motos y más me gustaría que lo ganase, creo que se lo merece. Dovizioso carga con un eterno estigma de segundón desde que recaló en Moto GP. El hecho de que en sus principios no terminó de cuajar en sus primeros equipos, HRC Repsol y Monster T3 Yamaha, haya sido quizás el factor por el que ha tardado en asentarse y depurar más su estilo. Pero parece que ha encontrado su sitio en Ducati.


Dovi no es un piloto de hacer mucho ruido, socialmente es de perfil modesto, pero es un deportista limpio y en las condiciones adecuadas sabe rodar rápido. Puede que competir contra depredadores como Maverick Viñales, Rossi o Marc Márquez ponga las cosas en su contra, pero ahí está el tío, muy regular y parece que convencido de lograr su primer Campeonato. Me encantaría que lo consiguiera. Bueno, también me gustaría que lo lograsen Maverick, Márquez e incluso Rossi y que agrande su leyenda, pero creo que a Dovi –Y a Ducati- se le plantea una gran oportunidad, y debería(n) aferrarse a ella.