La Guardia Civil denuncia a una fábrica clandestina de harinas y grasas por varias infracciones muy graves en Aznalcóllar

​La Benemérita propone el cierre de las instalaciones al considerar que los productos allí obtenidos no son aptos para el consumo humano, existiendo un peligro para la salud pública
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20140723 op Chandal 04


Una patrulla de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil ha formulado varias denuncias por infracciones muy graves en materias de seguridad alimentaria, aguas y Licencias de Actividad, a una fábrica clandestina de harinas y grasas destinadas a consumo humano, proponiendo su cierre. Los agentes del Instituto Armado habían tenido conocimiento de las graves molestias que estaba ocasionando una fábrica establecida en un conocido Polígono Industrial de una localidad de la Sierra de Sevilla, por las emisiones de varias chimeneas y los fuertes olores.



Los agentes, al realizar la primera inspección, observan que se trata de una fábrica de grandes dimensiones con varias naves industriales en donde se recepciona diariamente camiones frigoríficos de gran tonelaje con mercancía de origen animal y piezas sobrantes procedentes de salas de despiece de aves. Según la investigación, mediante un complejo sistema de picado, posterior separación y secado, la fábrica obtiene un subproducto rico en proteínas, en forma de harinas y grasas cuyo destino final es el consumo humano. Además, se averigua averigua que la fábrica funciona sin autorización necesaria, ni municipal ni autonómica, con lo cual la actividad es clandestina.


Al día siguiente, la Guardia Civil junto a un veterinario de la delegación territorial de la Consejería de Salud perteneciente al Distrito Aljarafe Sierra Norte, realizan una segunda inspección, decretando el veterinario, que los productos no son aptos para el consumo humano, habiendo un peligro grave para la salud pública. Toda vez que el establecimiento no está inscrito en el Registro General Sanitario de Alimentos, ni reúne las condiciones higiénico-sanitarias suficientes, se propone el cierre cautelar y la inmovilización de los productos.



La Guardia Civil igualmente observa que la limpieza de contenedores se realiza directamente en los exteriores de las naves con una máquina a presión, comprobando que las aguas sucias van directamente al alcantarillado público, produciendo un vertido. Los agentes después de todo lo observado e inspeccionado, formulan denuncias por infracciones muy graves en materias de seguridad alimentaria, aguas y Licencias de Actividad.