TOCANDO LAS PELOTAS

ARRIBA EL TELÓN

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Sinttulo 7


Se siente uno impotente, y hasta ridículo, queriendo hablar del estreno liguero de nuestros equipos sevillanos después de lo ocurrido en nuestro país la semana pasada. El terror llamó a nuestra puerta de nuevo. Nos visitó nuevamente esa sensación que solamente los peores demonios pueden provocar en nosotros. Pero Barcelona se levantará. Cataluña se levantará. Y España se levantará. Vaya que si nos vamos a levantar. Ya lo hicimos mil veces antes. Y lo volveremos a hacer.


Y lo vamos a hacer a través de una de las vías más hermosas que hay para ello: el deporte. Es decir, tratando de recuperar la normalidad, la rutina de aquello que nos gusta. Y si hay algo que se repite año tras año, eso es un estreno liguero. Un estreno liguero que en el caso de sevillistas y béticos deja un poso decepcionante.


En Nervión, por ejemplo, Berizzo aprendió que el Sevilla no es el Celta. Aquí no vale con hacerlo de manera aceptable. La exigencia es otra. E hizo bien el suramericano en rotar, algo que no se hizo el año pasado y el equipo lo terminó pagando. El problema es radicalizar esas rotaciones. El resultado fue un conjunto de buenas individualidades pero sin apenas compenetración que cedió dos puntos imperdonables ante un oponente de medio pelo.


En Heliópolis la historia fue bien distinta. Cada sorteo del calendario depara siempre dos visitas al banco y/o al dentista, ya que o te 'roban' (entiéndase la metáfora, por favor) o te hacen pasar un mal rato. Ayer en el Nou Camp a los verdiblancos les ocurrió lo segundo, ya que sencillamente decidieron no comparecer ante el Barcelona más depresivo que uno recuerda por todo lo sucedido, tanto deportiva como extradeportivamente. Por tanto, del nuevo estilo y el gusto por el balón pregonado por Setién no hubo ni rastro.


En cualquier caso, no ha hecho más que alzarse el telón. Restan 37 semanas y la pinta de ambos es buena. Ojalá se vean confirmadas a lo largo de estos meses.