Los cocheros se defienden de las acusaciones de Polyesbike afirmando que los ciclistas "invaden" su "espacio"

El gremio niega las acusaciones de la empresa de bicicletas turísticas al afirmar que "no ha habido ninguna persecución a ningún ciclista" ya que no tienen constancia de ello
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Cocheros

Los cocheros han reaccionado frente a las acusaciones de la empresa valenciana Polyesbike de "persecución, insultos y daños" a las bicicletas turísticas del empresario Jesús Garrido. Profesionales del gremio no sólo han negado la mayor, sino han afirmado que las bicicletas les "roban la clientela utilizando nuestras paradas reguladas del Ayuntamiento de Sevilla", afirman algunos de los cocheros más posicionados en contra de este nuevo servicio turístico.


El colectivo de cocheros no tiene una misma opinión unánime ante este asunto, pero sí que comparten una misma preocupación, y es la falta de regulación que existe en el negocio de las bicicletas turísticas. Algunos tienen la opinión de que esta nueva actividad surgida en Sevilla "no hace daño a nadie porque ofrecen otro tipo de transporte a otros clientes que busca algo más barato", mas la inmensa mayoría cree que realizan un ejercicio de "competencia desleal" porque les quitan los clientes ya que "emplean nuestras propias paradas, que están establecidas por el Ayuntamiento y eso es ilegal", denuncia un cochero visiblemente indignado.


Todos los representantes del medio con los que ha contactado este diario desmienten con rotundidad los hechos denunciados por Jesús Garrido, en relación a la supuesta persecución que sufrió uno de sus ciclistas cuando realizaba su trabajo. El gerente afirmó que uno de los cocheros persiguió con una justa, le lanzó a una piedra al ciclista que le partió una rueda de la bici y posteriormente se dio a la fuga con su coche de caballo.


Muchos de los cocheros detallan que "nos hemos enterado de este hecho ahora mismo", y señalan que "si se hubiera producido una pelea con piedras y fustas, nos hubiéramos enterado todos nosotros, porque nos conocemos y si alguien lo hubiera hecho lo habría comunicado para que el gremio lo respalde". 


Es más, señalan otra versión de los hechos muy distinta. Varios testigos cocheros afirman que los enfrentados se enzarzaron en una de las puertas de la Plaza de España por "el ruido que causa la bici cuando se sube al bordillo, porque asusta al caballo y lo descabalga". En la pelea, ambos se lanzaron varias insultos y amenazas pero no llegó a mayores consecuencias. Es más, los cocheros afirman que si su compañero le hubiera lanzado una piedra y le hubiese pegado con una fusta "no lo hubiera contado, porque ese cochero es un culturista de más de 40 años de experiencia y es tremendamente fuerte".


No obstante, ambas versiones si se analizan con profundidad no se contradicen, ya que señalan el lugar de los hechos en lugares muy distintos. Mientras que los cocheros describen una pelea en la Plaza de España, Polyesbike denuncia su pelea en plena Avenida de la Constitución, por lo tanto, pueden estar describiendo dos hechos totalmente diferentes, pero con una misma conexión: tienen un conflicto de actividad turística que el Ayuntamiento de Sevilla no ha regulado en su totalidad.


La postura de muchos cocheros es clara: Polyesbike hace un ejercicio de competencia desleal. Lo que denuncian es que la empresa de bicicletas "hace lo que les da la gana, se mete donde quieren, capta clientes en nuestras paradas, sus bicis pasan asustando a los caballos con el riesgo que eso implica y están realizando una actividad ilegal porque operan sin licencia".  


Algunos incluso se atreven a decir que a pesar de que "todas las personas tienen el derecho a ganarse la vida como pueden, no pueden hacer negocio en una actividad turística como esta. No se puede hacer porque ya está todo cubierto. Ellos quieren hacer el mismo negocio que nosotros con nuestras mismas paradas y eso no puede ser. Y si no nos hace competencia a nosotros se la hace al taxi o al autobus si va por sus caminos y sus trabajadores se les echaran encima. Están quitándole el trabajo a la gente", denuncia un cochero exaltado.


"Nosotros realizamos un servicio tradicional de más de 100 años con muchas familias de por medio, y lo que no puede ser es que ocupen nuestro sitio. El hombre que ha invertido el negocio es lógico que quiera ganar dinero, pero no a costa nuestra y de manera ilegal" finaliza tajamente el cochero.