SALUD Y AMORQUÍA

BLESA Y LOS CORLEONE: UN PUEBLO SIN ARMAS

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Cazaynegocios

Una de las escenas más memorables dela película El Padrino II es la que mantienen Tom Hagen, el consiglieri de la familia mafiosa Corleone y Frank Pentangelli, arrepentido de la mafia que decide destapar todo el entramado de la Mafia. En esa conversación, situada en el patio de una cárcel, Tom Hagen sugiere a Frank Pentangelli el suicidio a cambio de respetar la integridad física y material de su entorno. 


Como la realidad es tozuda y se afana en superar a la ficción todos los días, pienso que lo del suicidio de Miguel Blesa bien que podría haber sucedido en esos términos. Nos han enseñado que todo lo que aparece en las películas es mentira, pero por seguir con los paralelismos entre realidad y la famosa saga de los Corleone, la caída de Álvaro Lapuerta por las escaleras podría ser muy parecida a la del cardenal corrupto en El Padrino III y el coche de Granados que salió ardiendo una advertencia similar a la cabeza del caballo en la primera película de la trilogía.


Lo de Blesa es de traca y sorprende que tras el revuelo inicial, apenas habían pasado unos días, se volvieron a los temas que preocupa a la prensa en papel de este país enfermo y agotado. Esto es, Venezuela y Cataluña. La prensa acomete dichos temas con una zafiedad que espanta y que encima se hace contagiosa en muchas de las capas de la sociedad. Resulta preocupante que en el Estado español se recurra de manera tan burda a crear miedo, azuzando al españolito de a pie con el enemigo externo, que por supuesto siempre tiene una clave interna. 


Ello nos puede hacer una idea de cómo está el nivel entre las capas dirigentes, entre el IBEX 35 y por extensión de su lacayo el periodismo amarillo que lo permea todo. Sin embargo, también es una fotografía de cómo está dicho nivel entre los habitantes de las Españas, donde la falta de conciencia política hace que nos enervemos con lo que está ocurriendo en Venezuela y sintonicemos con su blanqueada oposición, o lo que acontece en Cataluña donde se propone hacer un referéndum por la independencia.


Al final lo de Blesa queda como una mala digestión que se supera al día siguiente, un poco de comidilla con la que acodarnos en la barra del bar y especulamos con su muerte. Después de todo estamos saturados de casos de corrupción y llega un punto en el que dejan de afectarnos. No obstante, mal haríamos en hablar de corrupción como una causa de los males que aquejan a la sociedad, pues en realidad es una consecuencia de la desigualdad y de la impunidad, del que se cree seguro en su esfera de poder, corolario de un pueblo adormecido al que le han cortado las manos y ya no sabe ni dar un golpe en la mesa. Mucho menos vigilar y tener acojonada a la clase dirigente.