La Audiencia permite que un camarero no reconocido por su padre reciba una herencia millonaria

​La setencia ratifica que pueda recibir la parte que le corresponde de un patrimonio valorado en más de dos millones de euros
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La Audiencia Provincial de Sevilla ha ratificado que un camarero mallorquín de 60 años de edad que no fue reconocido por su padre, natural de Utrera, pueda recibir una herencia millonaria, valorada en más de dos millones de euros, tras rechazar el recurso presentado por sus hermanos biológicos. El abogado del camarero, Fernando Osuna, ha informado en declaraciones a Europa Press de que, además, los demandados tendrán que hacer frente al pago de las costas de ambos juicios, que se elevan a 9.000 euros. 


El demandante nació fuera del matrimonio tras la relación entre su padre y una sirvienta que trabajaba para él en su casa. Según expone el letrado, "los familiares adinerados, con mala fe, destruyeron los restos óseos que estaban enterrados en el cementerio para evitar la prueba del ADN porque temían que diera positiva", mientras que "tampoco se presentaron" en el Instituto de Toxicología de Sevilla para comparar su ADN con el de su cliente. 


"Se trata de un curioso caso en virtud del cual no heredó en su momento un hijo por haber nacido fuera del seno del matrimonio", explica el abogado, que agrega que su padre, "con un buen patrimonio", murió hace ya 14 años, "se negó a reconocerlo como hijo y a ayudarle económicamente", de forma que hizo testamento y no dejó bienes para el hijo extramatrimonial. 


De esta forma, su cliente se tuvo que marchar a Baleares hace muchos años "a ganar dinero para poder vivir", residiendo actualmente en Palma de Mallorca, ha apuntado el abogado, que indica que la herencia se compone al menos de una finca rústica y viviendas. "Es posible que haya más patrimonio, pero puede ser que esté oculto", ha aseverado Osuna. 


Ahora, comenzará el proceso para recuperar la herencia "que le corresponde". La Audiencia ha rechazado el recurso de los hermanos de su cliente contra la sentencia de un Juzgado de Utrera que, tras cinco años de juicio, reconoció la condición de hijo biológico a este camarero mallorquín. 


 En la sentencia, la juez de Utrera destacaba el "extraordinario parecido físico" existente entre el camarero y los hijos reconocidos del fallecido y asevera que éstos tuvieron una actitud "claramente obstruccionista", reprochándoles el hecho de que mantuvieran una "negativa absolutamente injustificada" para no hacerse las pruebas de ADN.