ENRIQUE VALDIVIESO, COMISARIO DEL AÑO MURILLO

"Espero que los sevillanos se vuelquen con el Año Murillo como si fuese algo suyo, que lo vivan como algo que los representó en el pasado"

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¿Por qué es tan importante el Año Murillo para Sevilla?


Es importante porque se puede recordar a través de un personaje como Murillo la grandeza cultural que tuvo esta ciudad, con una gran poder económico ya que fue durante muchos años la principal ciudad de España. Y también porque fue una época donde música, literatura, poesía y la pintura florecieron de una manera impresionante. Una de las mayores manifestaciones culturales sevillanas fue la pintura y la pintura, por supuesto, tiene el nombre de Murillo.


¿Qué vamos a encontrar en Sevilla durante los meses que dure el evento?


Vamos a contar con varias exposiciones, una dedicada al propio pintor que se hará en el Museo de Bellas Artes con pinturas que llegaran de toda España, de Europa y de América. También una dedicada a los seguidores, discípulos, imitadores de Murillo, que fueron muchísimos. Él creo un estilo que durante muchísimo tiempo perduró con artistas pintanto de una manera muy parecida a él. Y finalmente vamos a tener unos recorridos, los llamados itinerarios que llevarán a los sevillanos y visitantes a los distintos lugares en los que pintó el artista para que allí pueden comprobar el qué y para qué pintaba. Así conocen el contenido y el mensaje de sus obras, porque las pinturas no se hacen para decorar, ya que a través de ella se intenta enseñar algo.


Se inaugura oficialmente el 1 de diciembre con un concierto en el Teatro de La Maestranza. ¿Por qué motivo?


Puede ser porque es el primer día del mes en el que nació Murillo. Será para darle un sentido poético musical a su obra porque aunque los cuadros del artista no tienen música, si era una época con una música muy determinada y era uno de los elementos fundamentales para conmover el espíritu.

¿Qué significa para usted haber sido nombrado como Comisario de estos actos?


Significa, sencillamente, que la cultura debe ser revisada. Es decir, nosotros tenemos una cultura del pasado que nada tiene que ver con la del presente. En época de Murillo, nos transmitía belleza, calma, serenidad, sentimiento etcétera, distintas facetas del alma, del sentido del ser. Son las características principales del Barroco, en la que Murillo se convirtió no solo en el pintor más importante de España, sino de Europa. Después de muerto, incluso, se le dio una trascendencia fundamental en Francia e Inglaterra. Así,en el siglo XIX se vendió la llamada Inmaculada de los Venerables que alcanzó el precio más alto que nunca antes se había pagado por una pintura. Fue el primer gran récord de la historia.


¿Qué significa Murillo para Sevilla y que significaba Sevilla para Murillo?


Murillo significa para Sevilla unos sentimientos que durante mucho tiempo han estado en el alma de los sevillanos. Es decir, siempre ha sido una ciudad que aspira a la belleza, a la alegría, con unos sentimientos y unas emociones que hoy todo el mundo los tiene desvastados pero que entonces eran habituales en el comportamiento de la gente.


¿Considera que las instituciones y las administraciones se han volcado lo suficiente con la conmemoración?


Hasta ahora tenemos un cúmulo de intenciones que se han programado que todavía no están subvencionadas, puesto que no han llegado presupuestos de ningún tipo todavía. Nos imaginamos que como todo esto comienza en octubre, en septiembre tienen que solucionarse todos los trámites económicos que permitan pagar por estos acontecimientos. Sabemos que la cultura es cara, pero también termina dando beneficios.


¿Qué respuesta espera usted de los sevillanos para esta cita?


Por mi experiencia de cuarenta años en la ciudad, sé que los sevillanos se vuelcan cuando llega un acontecimiento de esta magnitud, ya lo vimos en la Expo. Así que espero que

se vuelquen con el Año Murillo como si fuese algo suyo, que lo vivan como algo que los representó en el pasado. Murillo pintó en una época negra para la ciudad. Vino una gran peste, a la que siguieron años de hambre y pobreza, de enfermedades. Y Murillo interpretó una pintura de esperanza, que diese un poco de alegría, daba ánimos a la gente para sobrevivir, a aliviar las penas.


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¿Considera que esta celebración atraerá a un público especializado?


No creo. El turismo de masas se mueven por unos procesos muy mecánicos, muy rutinarios. Pero sí que vendrá gente a ver una cantidad de cuadros muy importantes, o de sus discípulos o seguidores, o para visitar los lugares dónde pintó. Aquí hay una verdad pictórica muy grande: en 1810, cuando las tropas francesas arrasaron en Sevilla saquearon las obras de Murillo para llevarlas al museo de Napoleón. Se llevaron más de un centenar de Murillos, hoy día repartidas por el mundo y que, en su mayoría, volverán a casa para esta conmemoración. 


Recienteme hemos conocido que la Junta va a impartir el taller "Murillos en restauración". ¿Qué le parece esta iniciativa?


Pues muy bien. Una de las principales herencias que tenemos del pasado son enormes colecciones de pintura, y como pertenecen al pasado, están en muy mal estado de conservación. Devolver la vida a pinturas que están secas, agrietadas, rotas, sucias y polvorientas es una inversión que, siendo cara, se traduce en una mayor riqueza del patrimono y en una posibilidad de explotarlo.


Sobre el itinerario cultural con 18 espacios diferentes, ¿cuál aconsejaría?


Evidentemente hay que ir a la Catedral, al Hospital de la Santa Caridad, al Archivo de Indias, al Alcázar. Estos lugares serán el epicentro, pero también hay que ir a Santa María la Blanca, dónde se expondrán copias en esta sala, recientemente remodelada. Pueden ir a la Casa de Alba, al Convento de San Leandro. Se va a recuperar la esencia de Murillo en la ciudad para que se den cuenta de lo mucho que pintó. Pintó durante casi medio siglo, cada año realizaría unas 50 pinturas, una a la semana. Pudo hacer 2.500 obras en su vida, de las que apenas se conservan la quinta parte.


De estas 60 obras que habrá en los 18 itinerarios, ¿cuál es la gran desconocida, la que más puede sorprender?


Puede sorprender saber que en el Palacio Arzobispal hay una Virgen con el Niño, de una enorme belleza. Una obra que estuvo aquí y se la llevaron los franceses.


La efeméride pivota principalmente sobre tres exposiciones: Murillo y su estela en el Espacio Santa Clara, la que trata sobre el Jubileo de Porciúncula, el cuadro central del retablo mayor de la glesia de Capuchinos y una de las obras cumbres del autor, y la exposición antológica en el Museo de Bellas Artes. ¿Por qué habrían de visitarse?


Principalmente, porque por primera vez se va a ofrecer a los sevillanos un colectivo de obras que han venido de fuera para presentarse en la ciudad. Sevilla munca ha tenido una colección propia de Murillo, esta vez vamos a contar con 60 obras, con su paradero perfactamente demostrado.


Una de las mejores noticias ha sido la cesión, por parte de la Junta, de la Casa Murillo...


No solo eso, sino que la Casa de Murillo va a ser durante estos meses un centro infantil. Se van a poner en dos salas reproducciones de Los niños de Murillo, con un colectivo de imágenes Van a ir los maestros de las escuelas con sus niños a sentarse delante de los cuadros para aprender de ellos. Así, los niños sevillanos conocerán a Los Niños de Murillo. Es una iniciativa para que le vayan cogiendo el gusto a la pintura.


Más allá de la instituciones, el Año Murillo va teniendo aceptación: contará con la cesión de cuadros por parte de la Casa de Alba, contará con la colaboración del Hospital de la Caridad, del Palacio Arzobispla, del Alcázar, tendrá presencia en la Bienal de Flamenco, en el Festival de Cine o en el de Música Antigua...


Murillo siempre ha estado en el corazón de los sevillanos. No es que estuviera olvidado, pero si se había devaluado. Ahora esto va a reevaluar la figura de Murillo, porque la ciudad va a darse cuenta que ha sido uno de los talentos más importantes de la pintura en toda Europa y que, por tanto, ese talento tuvo la suerte de haber nacido aquí en Sevilla. También Velázquez es sevillano, pero solo estuvo cinco años trabajando en la ciudad, porque el resto de su vida lo pasó pintando para el Rey. Murillo trabajó durante toda su obra en Sevilla y dejó sus cuadros aquí, nunca quiso dejar su ciudad.


¿Motivos para visitar Sevilla durante los meses que dure la conmemoración?


El principal, visitar una ciudad que no ha perdido el encanto a través del tiempo. Es una ciudad transformada, pero con mucho encanto. Si hubiese conservado sus puertas, sus murallas, la mayor parte de sus conventos masculinos y femeninos que se derribaron, sería hoy tan famosa como Florencia, Venecia o Roma. En el nombre del pogreso se tiraron las puertas de Sevilla, un desastre absoluto, porque eran la seña de identidad de la ciudad. Si hoy se quisiera, se podrían recuperar las puertas.


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