ÉCHAMELA QUE TE LA ECHO

17 VOLAÍTAS

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Columpio


Es curioso como todo lo que describo se refiere sólo a algo que pasa en un instante. De esa guisa tan peculiar he querido dibujar en el aire las 16 instantáneas anteriores de Échamela que te la echo tratando de capturarlas en las “volaitas” que dibuja un acompasado vaivén.


Sinceramente, te confieso que no era una cuestión de expectativas. Que las apariencias no engañaban. He sido yo mismo el temerario en gestar esa alquimia que nebuliza los deseos de esperanza que tengo depositadas en esta columna semanal. Y, he de reconocerte, que más que un incentivo, has motorizado mi quorum con tan sumos vocales.


¿No merecemos siempre lo mejor? ¿No es lo perfecto sinónimo de bueno? Atribuimos sobre ellas todas estas connotaciones y con enorme pericia las banalizamos. He caído en la trampa eterna del yo merezco lo mejor. Sobre todo por esa tela de araña social que tejimos sobre nosotros mismos y la acción participativa, la invitación de otras para tejer sobre él. 


Construimos sobre quienes nos envuelven y agasajan. Muchos somos lo que otros esperan que seamos. Y nuestra respuesta sorpresiva cuando otros no actúan como nosotros, decepción supina. Un guion autoimpuesto ¿quizás? El autoboicot como reafirmación de nosotros mismos. Espéralo todo de ti. De esa búsqueda ilusoria e intangible, visionaria como el efecto de Miguel Ángel en un bloque desnudo, desnuda reposaba el alma de aquel que había que despertar. Con la misma labor de mano y piedra, deseo trabajar la perfección de ese vínculo. Percutiendo y persuadiendo a la roca. Descubriendo lo interesante del otro. Vamos a ofrecernos, a desvelarnos, en sus dos acepciones. 


Honestamente, reconozco que estoy intentando convencerte de algo que tal vez todavía no conozcas, pero que seguro vas a necesitar.
Creando expectación. Generando emociones. Convencerte. Con tu Inteligencia, nuestra empatía. Seleccionando el momento. Gestionando los silencios y la retórica.
La reciprocidad como deuda emocional que generamos….
….Como las volaitas de la manera más flamenca expresada


“Vamos niña pa la bamba

que te voy a columpiar

yo te dare despacito

no te vaya a marear”