SEVILLA AL DIVÁN

PAPÁ, MAMÁ, SI COMO BIEN APRENDERÉ MEJOR

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“Este mundo está loco”, suelen decir nuestros mayores, cosa que yo no comparto, pero sí diría que estamos en un estado de estrés constante, lo cual, deriva en un falta de atención hacia las cosas que realmente nos aportan y dan estabilidad a nuestras vidas.


Vivimos hiperactivos, precipitados, sin tiempo, buscando sucedáneos para todo y sustitutos de funciones que nos tocan desarrollar a nosotros. Y como sabéis, a veces, estos cambios no traen cosas buenas, pues no será igual una buena tostada con aceite que un bollycao. No son igual de sanos los nutrientes que nos aportan una buena manzana que dos gomitas o un kínder bueno. Y aunque todos los adultos responsables, sabemos que este tipo de alimentos no ayudan al crecimiento de nuestros hijos, permitimos licencias que a veces pueden degenerar en una mala salud o ser agravante que no causa de las dificultades en el aprendizaje, además de generar obesidad y otras patologías médicas asociadas a una mala alimentación.


Sí, he dicho que una mala alimentación deriva en agravar las dificultades de aprendizaje que hoy día mantienen muchos niños, más aun, cuando se trata de un chico con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad/Impulsividad). Por eso, dentro de la intervención de estos menores, es importante hablar de su dieta. ¿Con qué debemos tener especial precaución?, con el exceso de conservantes, los edulcorantes de las chucherías, los productos envasados y refrescos. Se han observado beneficios en los niños que redujeron la ingesta de leche. Todas estas sustancias aumentan la presencia de radicales ácidos en la sangre incrementando la excitabilidad neuronal, lo cual, provoca aceleración e inestabilidad.


También es importante hacer mención especial, a la importancia que tiene reducir los azúcares y las harinas refinadas. ¿Por qué?, porque hoy no se hace el pan como antes, hoy la industria panadera ha quebrado en salud y ha aumentado en ganancias. Te explico: El valor nutritivo del grano de trigo (salvado y germen) se eliminan en el refinado de las harinas blancas, quedando como resultado puro almidón, y por tanto, menos cantidad de fibra, vitaminas y minerales, además de un índice glucémico muy alto. Por tanto, la harina blanca se comporta en nuestro organismo prácticamente como el azúcar refinado (otro de los venenos blancos), por lo que es tan tóxica y adictiva como éste, y lo peor, que puede derivar en problemas futuros como la diabetes y la obesidad.


No podemos pasar por alto el papel fundamental que juega la glucosa en nuestro metabolismo celular, especialmente en el neuronal. El exceso o falta de glucosa alteran la función de nuestro sistema límbico, del tálamo, de la SRA y de la corteza cerebral, que son las estructuras neuronales directamente relacionadas con la función de la atención, además de estar estrechamente relacionada con la alteración del humor y los mecanismos del sueño.

¿Cómo podemos enriquecer la dieta de nuestros hijos y mejorar sus capacidades cognitivas? Hay substancias relacionadas estrechamente con el TDAH y aprendizaje, el calcio y las vitaminas del grupo B, y que intervienen en los procesos electromagnéticos de las neuronas y en el metabolismo del sistema nervioso. El calcio biológico se asimila bastante bien y está incorporado en: verduras, pescado, hortalizas y carne.


Las Vitaminas B ayudan a mejorar nuestras funciones cognitivas, mejorando nuestra memoria y asimilación de la información. Estas vitaminas se encuentran en las proteínas como: pescado, pollo, carnes de res, huevos y vegetales de hojas verdes. Ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, que han de ser tomados de manera externa, puesto que nuestro cuerpo no los produce. Se encuentran en: salmón, sardinas, atún, nueces, calabaza. Alimentos ricos en Triptofano, aminoácido que ayuda a la producción de serotonina en el cerebro, y que lo podemos encontrar en el pollo, las nueces, sésamo. Oligoelementos como el Zinc, que ayudan a sintetizar la serotonina. Y que lo podemos encontrar en los mariscos, pates, higos, carnes rojas, cereales y pollo.


Es decir, que nuestra dieta (mediterránea), es la más saludable y rica y en ella podemos encontrar los productos esenciales para un desarrollo neurobiológico sano. La cuestión es: ¿Será usted capaz de hacer un uso correcto de los alimentos?, ¿Actuarán PAPÁ y MAMÁ de una manera responsable? Ya no puedes decir que no sabías. Cambia de actitud, aunque al principio cueste, poco a poco practicarás una dieta rica y saludable, que junto con una Práctica de Vida activa y creativa, te hará dotar a tus hijos de un crecimiento fuerte y estable.



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