DESDE MERKELANDIA

VACACIONES

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Ndice 38


Disculpen mi ausencia este último mes, me ha tocado descansar y les he abandonado un poco. Como diría aquel: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir.” Bueno, pues les quería hablar de eso, de cómo se plantea uno las vacaciones al estar todo el año lejos de la familia y de los amigos porque no es sencillo.


Por regla general el concepto de vacaciones es el de un periodo de tiempo que tienes para descansar, para hacer cosas y visitar sitios que no conoces. Eso cambia cuando estás fuera. Lo que te apetece durante tu periodo vacacional no es otra cosa que volver a casa, disfrutar de la familia y ver gente. Esto puede llegar a ser agotador y más si tienes mucha gente a la que ver.


Todo este cansancio se agudiza cuando, además, la familia y los amigos están cada uno en un sitio. A saber, en mi mes de vacaciones he pasado por cinco ciudades diferentes y he recorrido más de 1.500 kilómetros en carretera. En alguna estuve más días y en otras, menos. En definitiva, no descansas y vuelves casi más cansado de lo que te fuiste, pero merece la pena.


Eso sí, aunque el disfrute ha sido máximo y, una vez hablado con otros amigos en mi misma situación, lo ideal sería hacer unas vacaciones mixtas. Es decir, la mitad del tiempo para ver familia y amigos y la otra mitad para desconectar de todo, descansar y estar a la bartola.

Y, claro, después está la vuelta. Lo que más cuesta, con diferencia. Ese día que tienes que coger el avión. Duro. Creo que, salvando las diferencias porque los protagonistas de este video están en México, mucho más lejos que un servidor, lo resume a la perfección 




Hay momentos, durante el trayecto al aeropuerto, que incluso deseas que haya un atasco, que el metro tenga una avería o que no te dejen pasar el control de seguridad y así perder el vuelo, pero no suele ocurrir. Ahora sólo queda aclimatarse de nuevo a la vida normal, a la rutina pero eso, a una persona tan familiar como soy yo, nos cuesta. Por suerte aquí tengo mi “familia alemana”, los amigos, a los que dedicaré una columna más adelante.


Me despido con un “ya queda un día menos para las vacaciones del año que viene" porque, el que no se consuela es porque no quiere.