ÉCHAMELA QUE TE LA ECHO

TAN LEJOS Y TAN CERCA

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Unnamed 238


Son jalones de jacintos los que retrepan por blancas fachadas de cal coloreando lienzos callejeros en el corazón de Sevilla.


Tu terraza es un rincón de la Toscana “trampantojeada”, con un ojo guiñando al Rift y otro puesto en Malasaña. Un discurso amable de despedida para la nula pretensión de una velada entre amigos. Todo era sabor y un aroma a canela, fuiste generosamente largo con el toco asiático del Chutney de mango.


Discurren, como nuestras voces, argumentos para la reivindicación, la posibilidad, y ¿cómo lo llamabas tú? Visualización en positivo.


Lo interesante estaba lejos de allí, en el lugar donde nos ubicaban nuestros propósitos. Y en la primera planta, donde unos dedos precoces se apresuran en cambiar teclas por las notas de un precioso plano para asombro de dos compis de pupitre. En el reto de una escalera para dos años y medio de curiosidad desmedida, carácter, genio, … Martina.


El pretexto pudiera ser la cena, la copa de menos, el maridaje perfecto del vino. Lo notable eran los vasos comunicantes. El deseo del próximo encuentro. El canto a la vida que supone el toque de cristal de los vasos semivacíos, “grelhado” intenso. La cercanía, el cariño y la generosidad de una sábana de algodón para estas noches tan extrañamente refrescadas.