RINCÓN CIENTÍFICO

LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE, SEGÚN LA CIENCIA

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Ndice 35

El tema de la existencia de la vida después de la muerte es recurrente y polémico, pero no por ello deja de ser muy interesante. Ya desde el principio de la humanidad (incluso antes de del homo sapiens sapiens) el hombre se ha preocupado de enterrar a sus seres queridos de forma preparatoria para la vida después de ésta. También las religiones se han encargado de dar explicaciones y prepararnos para el viaje hacia la otra orilla. Pero nosotros, hombres científicos y religiosos del siglo XXI, ¿qué podemos decir de este tema? Aclarar que, dado que nos encontramos en nuestro rincón, vamos a posicionarnos siempre desde un punto de vista apoyado por el método científico.


Las experiencias cercanas a la muerte (ECM), son percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido. La muerte clínica (o muerte aparente) consiste en la detención del latido cardiaco y de la respiración sin que se produzcan lesiones en las células cerebrales, así que no debemos confundirla con la muerte biológica que es totalmente irreversible y producida por lesiones cerebrales que hacen imposible la recuperación del pulso y la consciencia. El doctor Raymond Moody es el investigador que inició estos estudios en personas con muerte clínica que lograron recuperar la consciencia y pudieron contar sus experiencias. Son muchos los hospitales, doctores y equipos de investigación los que se han dedicado al estudio de las ECM. 


Curiosamente, independientemente de la edad, sexo, religión y cultura, se cumplen unos patrones comunes en este tipo de pacientes. El paciente deja de sentir dolor, se siente flotar sobre su cuerpo, y ve el dormitorio, el quirófano o el lugar en el que se encontraba, incluso es capaz de oír en lo que él se dice. Se habla de un túnel con una luz al final, con visita de seres queridos. Decir que niños de corta edad que han tenido ECM y que no están condicionados de ninguna forma, también han comentado estos patrones, independientemente de la religión que procesen. Ahora vienen las “posibles” explicaciones. Ya en 1976 se sugirió que la ECM era una forma de despersonalización, de disociación, que actúa como defensa ante la amenaza de muerte en situaciones de extremo peligro. 


Otra hipótesis psicológica relacionada con las ECM, formulada por el astrofísico y cosmólogo Carl Sagan, mantiene que el sistema neurológico se reinicia tras la experiencia traumática de la muerte. Desde el punto de vista fisiológico se ha intentado explicar por medio de la la hipótesis de la anoxia. Así, el cerebro se queda sin oxígeno y se produce lo que se llama un black-out: va desapareciendo la visión periférica, cerrándose el campo visual en un túnel hasta que, por fin, se pierde el conocimiento. Se ha intentado refutar esta teoría de la anoxia basándose en que las personas que han sufrido una ECM, han sido capaces de razonar con claridad, mientras que en la hipoxia sabemos que ocurre lo contrario, pues se caracteriza por una capacidad de juicio reducida y un pensamiento errático. 


Como vemos ni tenemos certeza científica, ni por el momento el mundo de la medicina es capaz de desmontar tantas y tantas interrogantes de las ECM. Por tanto, aprendamos de la inmensa mayoría de individuos que han regresado de una muerte clínica, es una experiencia agradable que hace que se pierda de forma definitiva el miedo a la muerte. Así que ya sabemos que desde que nacemos empezamos a morir, de lo anterior no nos acordamos, de lo que viene no lo sabemos con certeza. La ciencia sigue investigando y puede que alguna vez pruebe lo que el ser humano viene sospechando desde antes de ser hombre.