LA CULTURA ES POR Y PARA TODOS

Chica Fábrica saca lo mejor de su repertorio en una actuación organizada por Myplayz en el coworking El Alambre
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Las manifestaciones culturales han de darse a conocer y no pueden quedarse en el tintero. Parece una frase, una reflexión lanzada al vacío, que la mayoría hemos tenido alguna vez. Dadas la situación por la que atraviesa la industria, verdaderos artistas no pueden mostrar sus capacidades. Myplayz hurgó en este campo y se puso en marcha a fin de dar voz e imagen a aquellos que, deseosos de mostrar su arte, se encontraran con estas dificultades. 


Así nació esta plataforma, que se dedica a gestionar actividades culturales en espacios privados. La fórmula es simple, ya que ponen en contacto al anfitrión con cualquier artista que quiera desarrollar su disciplina. Suena diferente y lo es, porque estas actividades, que se realizan en lugares privados y concertados, no son, en el caso de la música, conciertos al uso, sino que están más destinadas a una interacción mutua entre protagonista y público. 


Al ser una dinámica distina a lo que se venía ofreciendo en la ciudad, público y artistas acogen poco a poco esta nueva iniciativa que se les ofrece, en la que cualquiera, ya sea desde su casa , en azoteas, salones o espacios coworking puede convertirse en anfitrión y convertir cualquier rincón es un espacio cultural. Así de sencilo, así de eficaz.


Precisamente, esta semana acudimos a uno de estos conciertos, que tuvo lugar en el coworking El Alambre. Allí disfrutamos de un espectáculo "audiomúsicovisual" totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. Chica Fábrica, artista con 20 años en el mundo de la música, se abría al público con un espectáculo polifuncional en el que se convertía, al mismo tiempo, en directora técnica, editora de imágenes, cantante y compositora. Bajo los sones de la música electrónica, en directo y a tiempo real, el hilo conductor de una fábrica en la que trabajan mujeres, de ahí su nombre artístico, simboliza la lucha de estas a través de canciones y contenido audiovisual, en una alegoría que no dejaba indiferente a nadie.


Convencida de esta iniciativa, su apuesta por este tipo de espacios es más que notoria. No en vano, en su trayectoria cuenta con experiencias similares en Londres, Berlín o en teatros abiertos. Porque la cultura no debe ser exclusiva, sino de todos. Ideas como esta que desarrolla Myplayz, premiada a pesar de su corta andadura tanto por la Universidad de Sevilla como Espacio Pública en Madrid, nos convencen de ello.


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