¿PARA QUÉ?

|

Ndice 26

Maricón, amanerado, tortillera, bollera, vicioso, afeminado, desviada... ¡Qué nos gusta encasillar a las personas o utilizar ciertos términos como objeto de burlas!


Vivimos en el mundo de las etiquetas, sin este aditivo, tan al uso y sin moderación, parece ser como si la sociedad careciera de sentido, como si resultar imposible no utilizar alguna de ellas para definir a alguien descafeinando todo lo demás. Y lo peor de todo es que esta moda la vamos pasando a generaciones venideras sin tener en cuenta el daño que generamos con ello.



Hoy, 28 de junio, día en el que celebramos el Día Internacional del Orgullo Gay, me gustaría mostrar la disconformidad con el uso de ciertas etiquetas o adjetivos calificativos que empleamos para burlarnos de las personas que un día decidieron ser lo que realmente quisieron ser.



Considero que una persona no merece ser resumida en una simple etiqueta, ya que, en el momento en el que esto sucede, generamos una limitación innecesaria que nos impide llegar a la esencia de la persona en cuestión. ¿Qué sentido tiene decir de alguien que es gay, lesbiana, transexual o bisexual?¿Para qué utilizamos tal información? ¿Nos importa realmente la tendencia sexual de cada cual?


Ndice2 1



Me pongo a pensar y nunca me crucé con alguien que me presentara a otra persona y, al darnos la vuelta, me dijera con asombro y con un toque de guasa "esa persona es heterosexual" ¿Por qué lo hacemos con las personas que tinenen gustos o tendencias diferentes? ¿Por puro morbo? ¿Por envidia? ¿Por hacernos los graciosos? ¿Para hacer daño? ¿Para qué? Pensemos por unos intantes ¿Qué nos lleva a utilzar ciertas etiquetas?



Las personas somos mucho más que una definición, que una simple etiqueta o que un simple título. Somos fruto de las circunstancias, del ambiente en el que hemos crecido, de la cultura, de la educación, de la sociedad, de todo aquello que nos ha ido moldeando a lo largo de nuestros años y como tal, no podemos ser juzgadas por un único rasgo de los muchos que nos conforman. Aplaudamos la valentía de quienes rompieron sus cadenas y salieron de aquella zona de confort para abanderar la libertad.



Huyamos de las personas frustradas, de aquellas que se vistieron de incoherencia, de aquellas otras que decidieron pasar su vida en un escaparate y de las que cambiaron su felicidad por una carcel de oro. Sorprendámonos de quienes sienten, piensan, hacen y dicen cosas en direcciones diferentes.



¿Para qué tanta mentira?, ¿Para qué?