SEVILLA AL DIVÁN

EL PRIMER PASO PARA EL CAMBIO ES ACEPTAR TU RESPONSABILIDAD

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Hay mucha gente que piensa que es imposible cambiar. Tópicos cómo: el que nace de una manera muere de la misma o el que es de una condición no puede corregirse, nos hacen rígidos e inflexibles, además de apartarnos de la posibilidad de crecer y evolucionar como seres humanos. Hoy, por suerte para todos, casi todo se puede modificar. La cirugía para lo físico y la psicología para la mente han dado buena cuenta de ello. Pero, ¿por qué es tan difícil llegar a realizar cambios emocionales y cognitivos?


En primer lugar, me gustaría decir que el primer error está en considerar la figura del psicólogo como la de una persona con sabiduría o un abuelo. Me refiero, a que muchas de las personas que vienen a consulta, piensan que el psicólogo es alguien que con “la palabra”, como dicen, te va a curar o alguien que como tu abuelo o amigo te va a dar un buen consejo que lo solucione todo. El psicólogo, hoy día, es requerido en muchas situaciones y en función de la dificultad de la misma, puede poner en marcha distintos tipos de recursos que hagan que la persona pueda estabilizarse y buscar soluciones que la permitan adaptarse. Estos recursos, pueden estar dentro del: asesoramiento, orientación, motivación, crecimiento personal o intervención terapéutica en problemas que se asocian a trastornos de ansiedad, depresión, etc. Es decir, es un profesional que cuenta con recursos técnicos suficientes para llevar a cabo una intervención concreta y precisa.


Otra cosa bien distinta, es que nuestra intervención, tenga resultados inmediatos y profundos. Depende. A veces, hay situaciones o dificultades que con asesoramiento y acercamiento al problema desde un punto de vista externo se posibilitan cambios inmediatos y prácticos que hacen que la persona evolucione de manera satisfactoria, pero otras, y a estas me refiero, la persona necesita una intervención más profunda que requiere el aprendizaje de una serie de recursos que la permitan desarrollar estrategias de adaptación y autorregulación emocional. Esto que quiere decir, que el cambio requiere trabajo, disciplina y actitud. Y es aquí donde viene el problema o la confusión.


Siguiendo esta línea y en segundo lugar, tengo que deciros, que el cambio psicológico es posible de una única forma, trabajando y siguiendo un protocolo claro. Sabemos que no es fácil, dado que la mayoría de personas que vienen a consulta, vienen en estados de mucha ansiedad o depresión, por lo que se ven impedidos para asumir la información que le damos, lo cual, es responsabilidad del profesional, saber adaptarse al paciente y provocar en él, los primeros cambios que le permitan llevar a cabo una intervención eficaz. Además de facilitar en todo momento los recursos para que se produzca una evolución continua y sólida.

Para ello, y en tercer lugar, necesita la cooperación y participación activa del paciente, es decir, sujeto que solicita nuestra intervención para modificar aspectos en su persona que están interfiriendo de manera significativa en su vida. Detalle, que a veces se olvida y que provoca un gran freno en la evolución.


En conclusión, el cambio es posible, si terapeuta y paciente desarrollan un trabajo conjunto e individual, si se entiende que el cambio requiere adquirir los conocimientos y habilidades para poner en práctica nuevos hábitos de pensamiento y patrones de conducta que modifiquen los previamente adquiridos, para lo cual se requiere entrenamiento diario, pues será a través de esa dedicación, cuando se produzcan nuevos automatismos que fluyan de manera natural en nuestra vida diaria.


No olvide, que esto es lo que hacemos, pero sin ser conscientes de ello, cada día ponemos en marcha lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, por ello es tan difícil cambiar, porque al principio necesitamos estar plenamente conscientes de lo que debemos o queremos corregir y elaborar alternativas adaptativas y sanas que nos ayuden a sentirnos más equilibrados y seguros. Y como todo, después de mucho tiempo de práctica, acabamos realizándolo de manera fluida y fácil. (Acuérdese como aprendió a conducir o a cocinar).


Es más, me gustaría que me siguieras, ya que en los próximos artículos, iré proponiendo un método que os ayude a trabajar sobre esos cambios que algunos requieren, necesitan o simplemente creen importantes para tener una vida más adaptativa y fluida. Mi responsabilidad será enseñártelo, la tuya dedicar el tiempo necesario para aprenderlo y ponerlo en práctica. Y recuerda, si PRACTICAS LA VIDA, TODO SERÁ MÁS FÁCIL Y FLUIDO.