UNA FÓRMULA PARA ALCANZAR LA FELICIDAD: V=[(C+H)xA]Hu

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Según Víctor Küppers, esta es la fórmula a través de la cual llegamos a saber cuánto valor tenemos o cuanto representamos para los demás. Y está definida por una serie de variables como el Conocimiento, la Habilidad y la Actitud. Entendiendo que la combinación de Conocimiento (información adquirida a través de la experiencia social, educativa, vida y la capacidad para establecer relaciones con la misma, para generar aprendizaje nuevo) más la Habilidad (capacidad adquirida por una persona a lo largo de esas experiencias para poner en práctica sus conocimientos), y todo ello por la Actitud (manera de comportarse a la hora de hacer y desarrollar sus actividades o afrontar las contrariedades que sobrevienen en la vida), nos llevará a determinar el valor que cada uno tenemos. Destacando que tanto el conocimiento como la habilidad adquirida son importantes pero que será la Actitud lo que verdaderamente haga que uno sea bueno y valga, potenciando así las otras dos variables. Es decir, que lo más importante que tenemos como seres humanos es nuestra actitud ante la vida y que desarrollar esta variable será fundamental para conseguir éxito en todo aquello que nos propongamos.


Yo, personalmente estoy de acuerdo. Es más, el desarrollo de la actitud o modo de comportarnos ante los acontecimientos vitales, debería ser asignatura obligatoria desde primaria hasta el fin de bachillerato. Pues, aunque no lo creáis, la actitud se trabaja y se entrena. Nosotros somos responsables de nuestras emociones y nuestros comportamientos, por lo que depende de nosotros desarrollar las estrategias necesarias para afrontar la vida de manera resiliente y adaptativa.


Hoy día estamos oyendo cosas como Inteligencia Emocional, Mindfulness, Coach, es decir, como he dicho en otras ocasiones, términos spanglish para definir algo que ha sido evidente desde hace miles de años y que se ha ido perfeccionando hasta depurarse en técnicas efectivas de autocontrol y autorregulación emocional y crecimiento personal. Procedimientos que hoy día requieren disciplina, tiempo y dedicación para conseguir los cambios deseados.


Todos confundimos lo que podemos controlar y lo que no. Centramos nuestras energías en tratar que no ocurran hechos desagradables, perdemos el tiempo en hacernos preguntas inútiles que nos llevan a la más profunda impotencia ¿y por qué ha pasado?, ¿por qué a mí?, nos afanamos en querer gobernar emociones y voluntades ajenas, cuando lo verdaderamente útil y manejable, son tus propias emociones y tus pensamientos. Pero para ello necesitamos desarrollar esas tres variables: conseguir el conocimiento necesario para entender y comprender nuestras emociones, adquirir la habilidad para poder llegar a manejarlas y dirigirlas y sobre todo trabajar tu actitud, buscar en ti la motivación que te empuje a desarrollar lo aprendido con ilusión y deseo de conseguir el cambio, pues todo el mundo se merece ser emocionalmente feliz. Ya que la felicidad no consiste en evitar las contrariedades o no vivir desilusiones o desgracias sino ser capaces de adaptarnos a ellas y superarlas de manera resiliente.


Aunque para ello y tratando de aportar algo que me parece fundamental a la fórmula de Küppers, y necesario para iniciar el camino que nos lleve a tener una actitud positiva que posibilite nuestro cambio, será imprescindible elevar toda la fórmula a otra variable (Hu), Humildad (la virtud que tienen las personas para reconocer sus limitaciones y debilidades), con el objeto de poner en marcha las otras tres variables y conseguir una vida resiliente y plena que te lleve a saber cómo PRACTICAR LA VIDA.