ANIMALES, ANIMALITOS Y ANIMALADAS

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Unnamed 80


«La vida es una tragedia que debe ser vivida como comedia».


Indirectas sutiles, alusiones burlonas, comentarios mordaces… Nada como una breve historieta basada en hechos no reales para reflexionar un poco acerca del lado más travieso y divertido de la ironía intencionada. Bon appétit!


PRIMERA PARTE


(Un hombre entra en una tienda de suministros para mascotas y el dueño sale para atenderle)
— Bienvenido a mi establecimiento, señor; ¿en qué puedo ayudarle?
— Querría un saco pequeño de arena para gatos; es para la bestia inmunda de la madre de mi esposa. Me refiero a su gato, naturalmente.
— Vaya, no parece caerle demasiado bien.
— No crea; al final acabé casándome con su hija.
— Hablaba de la mascota. Y dígame, ¿cómo es?
— Básicamente una vieja arpía que irrumpe en casa todos los domingos.
— Entiendo. Probemos algo nuevo y hablemos del gato.
— Por supuesto. Es una mezcla de angora y turco, creo.
— ¡Formidable! Un animal extraordinario según veo, aunque en época de pelecho seguramente dé bastante trabajo, ¿verdad?
— No tanto como su dueña.
— Sí, las bromas sobre suegras, un terreno inexplorado...
— ¡Oh, discúlpeme! Mañana es domingo y el estrés siempre me hace decir barbaridades.


SEGUNDA PARTE


(Continúa la conversación entre vendedor y cliente)
— Volviendo al tema que nos concierne, quizá le interesaría llevarse también, por las características del animal, un cepillo masajeador: recoge el pelo suelto, alivia tensiones, es suave como una caricia y tremendamente económico.
— De acuerdo. Y deme también uno para el gato.
— Sublime. No se cansa uno nunca de la buena comedia.
— Le pido disculpas de nuevo, pero es que las “madres políticas”… no sabe usted cuánto crispa tener que tratar con personas así de irritantes.
— Empiezo a hacerme una idea. Acabemos con el gato de una vez.
— Excelente, eso la destrozaría…
— ¡Por Dios! Dígame simplemente qué se va a llevar.
— Póngame sólo la arena para el gato.
— Bien, aquí tiene un saco de 2 kilos; ¿cree que tendrá suficiente?
— No para enterrarlo vivo.
— ¡Salga de mi tienda inmediatamente…!


EPÍLOGO


Tras pagar y marcharse, me quedé solo detrás del mostrador, mirando al infinito y pensando en que jamás había visto en una persona tamaño desprecio por una mascota o una suegra. Suerte que yo no tengo ninguna, y ya sabéis de cuál de las dos hablo, ¿o tal vez no...?

AVISO LEGAL: NINGÚN GATO HA SIDO MALTRATADO, HERIDO O LASTIMADO EN MODO ALGUNO DURANTE LA REALIZACIÓN DE ESTE TEXTO. TAMPOCO NINGUNA SUEGRA, AL MENOS HASTA QUE LLEGUE ALGUNA Y LO LEA.

FIN