TODOS SON MARTA DEL CASTILLO

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La desaparición de Marta del Castillo ha sido y es un hecho que nos ha consternado a todos. La manera cómo ha sucedido, las mentiras y continuas tomaduras de pelo de los implicados en este acto detectable y cruel, provocan un profundo rechazo por toda una sociedad que se ofende y se siente parte cuando el hecho toca de cerca. Cuando una niña, tiene unos padres que desde su afán por recuperarla mueven cielo y tierra para que no quede en el olvido, cuando esos padres cuentan con los recursos de una sociedad civilizada que le procura la posibilidad de que ocurra su aparición, aunque sea de manera desgraciada y triste. 


Pero, no me entiendan mal y permítanme unas preguntas: ¿Qué hay de esos niños que desaparecen a miles, en una emigración suicida y loca por la enajenación de una Europa que no es capaz de asumir su responsabilidad humana? ¿Gritamos para que los busquen? ¿se nos encogen las tripas cuando sabemos que son presa de redes de tráfico de órganos y prostitución? ¿Por qué volvemos la cara?: ¿Por qué no tienen padres con recursos?, ¿Por qué su situación es tan precaria que no pueden hacer uso de los medios que una sociedad civilizada dispone? ¿Por qué nos da miedo su cultura? ¿por qué son hijos de terroristas?


Son niños, que mueren en manos de nuestra dejadez e indiferencia. Que no cuentan con el apoyo de una policía, un órgano judicial o un estado que los proteja. Son niños, que junto con sus familias buscan una salida digna a la decadencia impuesta por una guerra que los usa, en justificación, de un capitalismo aterrador que codicia el poder a costa de todo y todos. Son niños y futuros hombres, con capacidad para aportar a la sociedad donde vivimos, sus talentos, sus vidas como tú o yo, pero también serán hombres –los que lleguen- que no olvidaran tu ayuda o tu ignorancia. Serán jóvenes que podrán crecer en la soledad, en el odio o en la integración y la convivencia. 


Desde las instituciones educativas se nos dicen: “La educación debería promover las aptitudes interculturales, los valores democráticos y el respeto de los derechos fundamentales y del medio ambiente, así como la lucha contra toda forma de discriminación, dotando a todos los jóvenes de las herramientas necesarias para interactuar positivamente (Comisión Europea, 2009)”. 


¿Qué me he perdido?¿Dónde vivo?¿Qué quiero mostrar a mis hijos? Me dicen que la educación debe promover la integración, el respeto, la equidad, y ¿Qué hacemos?, rechazar todos los principios morales, todo lo que nos hace ser humanos. Se suponer que hemos superado al australopithecus, neandertal y que somos homos sapiens sapiens de la era más avanzada.
Cada día que pasa perdemos más, nos precipitamos en caída libre hacia el encuentro con lo peor del hombre. No es casualidad que el terror se vaya apoderando de nosotros, que el terrorismo vaya asumiendo la forma más cruel, incomprensible e irracional que existe, nada importa, la vida humana vale cero. ¿Nos asusta que a un terrorista no le importe nuestras vidas?, pero y a nosotros ¿nos importa la vida de la gente que vive más allá de nuestras fronteras?, ¿Por qué habríamos de importarles?. 


No me entiendas mal, no soy un proterrorismo, ni un loco, soy una persona que busca entender por qué el hombre ha perdido la razón, por qué hemos llegado a la decadencia y al punto de que todo nos de igual y dónde la vida de un niño no signifique más que una reunión de unos políticos para hacer un paripé europeo. 


Necesitamos cambiar, necesitamos tener conciencia de lo que somos, necesitamos volver a nuestra esencia. La democracia, la igualdad, el diálogo, el respeto, la tolerancia y la convivencia, necesitamos una educación para la paz. Decía Galtung: La paz se encuentra desde la capacidad de manejar los conflictos con empatía, no violencia y creatividad. La empatía se entiende como el acto de compartir cognitiva y emocionalmente, sentir y entender los sentimientos del otro, sin tener necesariamente que estar de acuerdo con él. La creatividad hace referencia a la capacidad para ir más allá de las estructuras mentales de las partes en conflicto, abriendo nuevos caminos de concebir la relación social en la formación del conflicto.
Creatividad, desarrollo, inteligencia, comunicación, diálogo, empatía, capacidad para AMAR, es decir, todo lo que es humano y nos hace humano. 


“Lánguidas son sus sombras,

permanecen estáticas

hasta parecer agua en la blanca nieve.

Los trapos no sirven de torniquete,

la sangre, nuestra, se derrama

a borbotones entre las acequias

que abren paso a la muerte.

Un silencio espectral recorre las copas de los cedros,

su madera sirve y servirá de guarida

a sus pobres almas.

El, un niño de ojos negros,

le dirá a Dios cual fue nuestro olvido,

cual será nuestro pronto destino.

"Vinieron a por mí pero ya era tarde".

No olvides, en lo que consiste la vida. PRACTICA LA VIDA SIN MIEDO.