LA BALADA DEL IRLANDÉS INDECENTE

EL VASO MEDIO VACÍO

Por Cristóbal Jesús Becerra Marín
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Pesimista

«El optimismo nos hace ver todo de color de rosa, ¡pero el pesimismo tiene tanto matices!».

La vida es, quizás, el regalo más maravilloso que posee el ser humano. Es el sustrato donde germina aquello que podemos llegar a ser y donde se desarrolla todo lo que seremos finalmente. Está plagada de sueños, de pequeños placeres y delicias prohibidas. Pero existe una visión menos agradable y más amarga de la realidad: somos seres arrojados al mundo sin permiso ni previo aviso, y la sensación de desubicación, de no pertenencia a este lugar, nunca termina de irse por completo.

De pronto, nada tiene sentido y todo parece volverse injusto: la religión no consuela; Dios es una excusa mediocre y una respuesta demasiado pobre para cualquiera que sea la pregunta; la amistad es puro interés disfrazado de relación humana y nunca garantiza la ausencia de soledad; el amor es prácticamente lo mismo, pero más cursi, y hiere más de lo que su felicidad instantánea cura; el dinero es la utopía de aquel que no trabaja y la quimera de aquel que sí lo hace; la sociedad, queriendo sensibilizarse, es ahora blanda y susceptible; la moral es un concepto en desuso y podría considerarse un anacronismo del comportamiento humano; la política es un crisol de artes oscuras y una actividad humana poco menos que rastrera; la sabiduría ya no es privilegio ni alimento de las mentes despiertas; la intelectualidad es una práctica casi extinta y ya no representa ese “trabajo gustoso” que era antes;la música, el arte y la cultura... Mejor sonreír; mañana podría ser peor.

Optimismo y pesimismo son dos formas distintas de enfrentarnos al día a día. El primero representa una visión dulce, cálida y fácil de asimilar porque reduce el mundo y lo muestra tal y como nos gustaría que fuera. El segundo es menos popular porque nos enfrenta a una imagen cruda y desoladora de todo cuanto nos rodea, pero su perspectiva es más cercana a la realidad, pues contempla la idea de que el mundo es, ante todo, imperfecto.

La aceptación de la existencia de un lado negativo de las cosas es connatural al ser humano porque también lo es la actitud crítica que conlleva y que nos permite reaccionar e interactuar con el mundo de una manera racional. Entonces, ¿vaso medio lleno o vaso medio vacío? Pues exactamente igual que con una copa de vino: medio vacío, que es cuando más sentido tiene llenarlo.

¡Salud!