TOCANDO LAS PELOTAS

DESASTRE ENERGÍA PLUS

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En Sevilla nos va la marcha. Es así de sencillo. Y cuanto antes lo asumamos, mejor en todos los sentidos. Así que si no le importa, querido lector, repita conmigo: en-Se-vi-lla-nos-va-la-mar-cha. Sólo desde esta óptica se puede explicar que hayamos puesto tres décadas de baloncesto hispalense en manos de dos señores que piensan, por ejemplo, que Gustavo Poyet o Víctor Sánchez del Amo son buenos entrenadores de fútbol. Lo dicho. Nos va la marcha. Y mucho.


Por desgracia, aquella operación, no exenta del cainismo más visceral propio de lo más profundo de nuestra sevillanía (recuerden aquellas palabras de Haro el verano pasado, cuando aseguró que el "Betis había salvado al baloncesto en Sevilla y no había mirado para otro lado, como habían hecho otros", en clara alusión a su eterno rival nervionense) ha salido mal, tremendamente mal.


El Real Betis Energía Plus, sí, el Real Betis Energía Plus, y no el Caja San Fernando, ni el Cajasol, ni el Banca Cívica, etc. ha descendido de categoría. Ahora habrá que esperar el milagro de los despachos. Pero por lo pronto, el baloncesto de Sevilla, el de los Turner, Scott, Raúl Pérez, la Keka, Doblado, o Smith; el de Pesquera, Petrovic, Imbroda o Plaza; el de la mascota Jerónimo, o la incansable y eterna Satur, sí, ese baloncesto de Sevilla, ha visto cómo en un año se ha ido todo por el desagüe por la nefasta gestión de unos señores cuya sapiencia baloncestística hace que cuando escuchen 'falta personal' se vayan al departamento de recursos humanos, y no a la línea de 4,60 mts.



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Ojalá se produzca el milagro en los despachos y Sevilla siga teniendo baloncesto en la élite nacional. Ojalá. Pero ojalá se produzca habiendo desaparecido sus actuales gestores. Si en un año se han cargado tres décadas de baloncesto, imaginen lo que pueden llegar a hacer si se mantienen en el poder.



Pd.: Un abrazo enorme a todos los magníficos profesionales de la casa, especialmente a los del área de comunicación, márketing, etc.