"Error versión beta" vuelve al CAS de la mano de Mopa

La singular propuesta escénica del coreógrafo Juan Luis Matilla podrá verse los días 18, 19 y 20 de mayo en el Centro de las Artes de Sevilla
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Esta semana Mopa vuelve al Centro de las Artes de Sevilla (CAS) para poner en escena su ‘Error, versión beta’, un espectáculo de danza contemporánea, un código de improvisación escénica dirigido por Juan Luis Matilla, en colaboración con Telegrama Cultural, y producido por el ICAS, con todo el equipo que participó en su estreno en este mismo escenario en septiembre de 2016.

‘Error, versión beta’, además de una propuesta escénica es una forma de trabajar la improvisación a través de la dirección de un cuerpo de baile contemporáneo formado por 5 bailarinas, un intérprete de iluminación y un ensemble con flautas, contrabajo, guitarra, percusión y voz.


Siguiendo la senda del ‘soundpainting’ e inspirado por Za!, La Orquesta del Caballo Ganador o el Proyecto Cobra de John Zorn, Juan Luis Matilla desarrolla un código abierto pensado para dirigir la danza, la música y la iluminación a través de una serie de gestos e indicaciones pactados de antemano con los participantes.


En esta propuesta la improvisación se basa en cinco formas de bailar según su nivel de tensión, y según las pautas que identifiquen quién, espacio, tiempo, relación y situaciones, generando un lenguaje que permite al coreógrafo, al que vemos en escena, jugar con el movimiento, la luz y el sonido. Este juego no busca el acierto escénico, más bien desea el error, busca la belleza del terror, cuestiona desde la diversión. Es un código para jugar sin ganar.


La conducción en la improvisación ofrece un liderazgo permanente, con el director en escena, que permite construir y componer, al tiempo que pone al intérprete en una situación de automática irreflexibilidad espontánea, sin decisiones que tomar, donde la acción precede al pensamiento. El juicio y la tensión desaparecen, la mente se halla libre y se aceptan los movimientos como son, tomando prestadas las palabras de Timothy Gallwey.


“Con aspiraciones universales, este código aspira hacer una división en cinco niveles de tensión que describa la danza con un carácter pop, más que enciclopédico. Las consecuencias que se deducen de cada nivel derivan en maneras de moverse, construcciones dramáticas, maneras de tocar y de iluminar. La combinatoria y la creatividad del conductor definirán la amplitud de posibilidades que se derivarán de este código.” Juan Luis Matilla


La pieza no persigue un objetivo. Los bailarines y los músicos se pierden continuamente, la sensación de “aquí y ahora” es demasiado contundente como para pensar en ir más allá. El terror aparece y lo abrazan rápidamente; es como abrazar con toda tu fuerza con los ojos cerrados o lanzarte a una piscina sin saber si está llena o vacía. Y entonces, por arte de magia, el objetivo de lo que estamos haciendo se manifiesta sin querer y le grita al público: fracasa, desactiva, equivócate, resetea y vuelve a fracasar. Este proceso nace para libre, para destruir cárceles.