JULIO MUÑOZ GIJÓN

"Mi mujer es el alma de Rancio, con ella pruebo muchas veces los chistes y siempre me meto con ella porque algunas veces no se ríe y me mete dudas"

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Periodista, escritor, humorista, guionista, sevillano por los cuatro costados... ¿Quién es realmente Julio Muñoz Gijón?


Qué difícil es definirse a uno mismo. Igual lo que me define es precisamente esa mezcla. Soy bastante cabezón y me gusta acabar cosas cuando se me ocurren. Me obsesiona tachar tareas de listas pendientes. Eso hace que, cuando algo quede bien, ya tengas otra palabra para definirte. Si te digo que sigo sintiendo que me queda grande la palabra escritor, lejos la de humorista, y que me hace falta algo más para considerarme guionista. Así que me quedo en periodista y sevillano, que ya está bien.


¿Cómo nació Rancio, su álter ego?


Me mudé a Madrid y me di cuenta de que echaba de menos muchas cosas que cuando vivía en Sevilla asociaba con "gente rancia". Sobre todo con música, me daba cuenta de que me emocionaba escuchar a José Manuel Soto, a El Mani, el A mi manera de Siempre Así... Me apetecía contarlo pero en mi twitter personal no me pegaba, así que me inventé otro. Curiosamente, empezó a crecer y crecer desde el principio.


Sus perfiles, los de Rancio, son políticamente incorrectos con marcado acento local. ¿Cómo se lleva eso viviendo en Madrid?


Desde lo local, se pueden contar cosas universales. Esa Sevilla que a mí me obsesiona no te creas que estaba contada. Tengo cada vez más seguidores de fuera que, o bien flipan con cómo somos, o bien reconocen cosas en sus ciudades. Hay rancios en todas partes, afortunadamente.


Cuenta con cerca de 175.000 seguidores en sus redes sociales, ¿podríamos decir que nos encontramos ante un “influencer”? 


Yo que sé, es mucha gente, pero intento usarlas para conseguir objetivos que si no tuviera ese respaldo serían inalcanzables: por ejemplo mover que le pongan una calle a Paco Gandía, ayudar a un nigeriano que vende pañuelos en la guardería de mi hijo a volver a su país, o ahora que estoy pensando organizarnos para pagarle a un artista local un mural de Silvio.


Poca gente sabe que Julio es el responsable de la información en redes sociales de la selección española. ¿Entienden allí a Rancio? Y su mujer, ¿le entiende?


Mi mujer es el alma de rancio, con ella pruebo muchas veces los chistes y siempre me meto con ella porque algunas veces no se ríe y me mete dudas. Luego, si algo tiene muchos RTs, la busco y le digo "Mira, so malaje". En la Selección también bien, hay veces que entro por la puerta y compañeros me dicen "me partí de risa viendo tal programa con tus tuits".


¿Cómo es convivir con esos astros del balón? ¿Son tan inaccesibles cómo parecen?


No, todo lo contrario. En mi vida, en fútbol pero también en muchos otros ámbitos, los que llegan a la élite suelen ser grandes personas. Trabajando como periodista, siempre me llamaba la atención que cuando me toca entrevistar a alguien muy muy TOP, suele ser supercercano. Con los jugadores pasa eso, son un encanto y es un gustazo trabajar con ellos.


Usted que ha escrito ya varios libros, ¿qué ambiente se respira en la selección en este sentido? Al menos habrán leído alguno suyo…


Yo se lo he regalado a algunos, pero luego me da apuro preguntarles si se los han leído. Leen bastante, el tópico del futbolista que no tiene inquietudes es totalmente falso.


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Tiene ahora en el escaparate Chotis en Adobo, libro con el que salta a la Primera División editorial, ¿le asusta?


No, para nada, al final el proceso es el mismo, lo que cambia es el nombre de la editorial, y yo, como lector, antes de escribir, nunca me fijaba en los nombres de las editoriales, la verdad. Además, tanto Almuzara como El Paseo son tan Primera División para mí como Martínez Roca, Espasa o Planeta.


¿De dónde sacas esas ideas para los títulos de sus obras?


Mucha gente me lo dice, que los títulos llaman mucho la atención. Es transformar estructuras de títulos clásicos a la historia, que como tiene elementos tan disparatados, acaba provocando un efecto divertido.


¿Qué pretende reflejar en estas historias? ¿Se inspiró en alguien para el personaje de Jiménez?


Los libros los puedes leer en varios niveles. No es que yo haya escrito "En busca del tiempo perdido", pero te puedes quedar en la historia de arriba o ver también que no pasa nada por mezclar, que podemos ser amigos pensando distinto, incluso en una ciudad tan polarizada como Sevilla. Jiménez tiene mucho de mí, pero sobre todo de mi padre, la verdad.


¿Cree que se podría hacer una serie de libros similar en cualquier otra parte de España? ¿Se atrevería?


Sí, y las hay, pero yo solo puedo escribir de lo que conozco, que en este caso es Sevilla y, un poco ya también, Madrid. No podría hacer un @ranciogallego o @ranciomanchego.


¿Volveremos a saber de la vida de Jiménez y Villanueva tras su aventura en El Rocío?


Sí, seguro, son parte de mi familia, incluso en Operación Chotis en Adobo no pude evitar meterlos. Pero el próximo proyecto sorprenderá mucho, es un cambio total. Siempre me preguntan si en otras partes entienden mis libros, seguro que el siguiente no lo van a entender en otro sitio que no sea Sevilla. Será un libro para nosotros.


Si yo le digo Lorca, usted…


Respecto a Lorca, fue horrible. A mí no se me daban del todo bien los directos, y aquel día hice uno de casi tres horas. Profesionalmente aprovechaba los pocos momentos que me quitaban de imagen para salir corriendo y enterarme qué estaba pasando. El 112 sabía menos que nosotros, volvía corriendo porque tenía el siguiente pinchazo en minuto y medio y contaba lo que pasaba jadeando. Periodisticamente fue muy intenso, pero todo queda en insignificante cuando veías que había gente que había fallecido o lo había perdido todo.


Además de lo que vemos por las redes sociales, ¿cuáles son sus aficiones? ¿algún vicio confesable?


Sí, desde principios de año boxeo. Me cansé de correr porque hay demasiada gente corriendo y ahora salgo pero mucho menos, sin embargo el boxeo me está encantando. El otro día me subí por primera vez a "hacer guantes" y me encantó. Es una especie de ajedrez, no es un deporte tan bruto como puede parecer.


Es usted un no parar reflejando la actualidad y la sociedad sevillana pero, ¿con qué se queda y qué cambiaría?


Me quedo con nuestra capacidad para el humor y la autocrítica. No me quedo con conformarse.


Y ya por último, una recomendación que mezcle Sevilla con Madrid...


Bar Lambuzo, la embajada andaluza en Madrid para mí. 


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Fotos: Alejandro Rodríguez / Alejandro González