LA BALADA DEL IRLANDÉS INDECENTE

¿Y TÚ, DE QUÉ TE RÍES?

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Unnamed 58

«Un hombre y su esposa van al médico porque ella no se encuentra bien. Tras reconocerla, el doctor se acerca al marido y le dice: “No me gusta nada”, a lo que el marido responde: “Hace mucho tiempo que a mí tampoco”».


A lo largo del día nos encontramos con situaciones que pueden arrancarnos más de una carcajada: las travesuras de un niño, un gato que aparezca súbitamente de la nada y le dé a alguien el susto de su vida, un vídeo hilarante de Internet o un titular periodístico inusual. Sea de la manera que sea, la forma en que solemos reaccionar ante tales estímulos es habitualmente la misma: un hecho que aparece antes nosotros culmina con un final inesperado, nuestra mente lo observa y es capaz de captar la ironía —aquello que no cuadra—, y como colofón, la expresión física de todo ese proceso a través de la risa.


Decía el pianista y comediante danés Victor Borge que la risa es la distancia más corta entre dos personas, y no andaba nada descaminado. Si bien el ser humano no es la única especie animal capaz de reír, sí que es cierto que sólo él ha conseguido convertir esta predisposición en parte indispensable de su arsenal comunicativo. 


La risa está estrechamente relacionada con el sentido del humor, con esa capacidad de captar lo absurdo o lo divertido de cuanto nos rodea, y también con el humor, que es la manera cómica en que expresamos la realidad.


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Existe una gran variedad de tipos de humor: humor sutil, surrealista, picante, irónico, burlón, humor blanco y humor negro, religioso, filosófico, de izquierdas y de derechas, humor inglés, francés, español, noruego, estadounidense, etc.). La lista es prácticamente interminable, pero quizás uno de los más variopintos sea el humor que se hace en Andalucía, el resultado de mezclar sarcasmo, exageración y acento del sur en todas las proporciones habidas y por haber.

Dejando a un lado toda la teoría, abramos de par en par y permitamos que entre la risa. Éste es un ejemplo real del fenómeno de la exageración llevada hasta límites insospechados, a la que yo llamo “hipérbole gaditana”: «¡Quillo, que no, que no bebo yo agua del grifo… que tengo una piedra en el riñón que parece un espigón!”».


Un chiste, una persona tropezando, un estado de Facebook incomprensible… ¿Y tú, de qué te ríes?