NO ES ÓBICE

CONVERSACIONES CON UNA GALLETA

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17361879 1958021821092705 7032243159108894252 n 1Sé que el título puede dar lugar a confusión, pero no, aún no hablo de la situación de Oriente Medio con mi Marbú Dorada o discuto a quien darle el Balón de Oro con mis Cuétaras por las mañanas cuando las mojo en el Cola Cao. Os hablo de un amigo mío desde hace casi 20 años y este es mi pequeño homenaje a su persona. Somos como Floqui y Rajnard, uña y carne, lo que NO ES ÓBICE para que tengamos nuestras lógicas diferencias. Él tuvo problemas de equilibrio en su más tierna infancia y justo en esa época había un cómic donde los protagonistas eran unas moteros. Uno de eloss era conocido como Galleta y se caía al suelo a menudo. Una cosa llevó a la otra y se le quedó el apodo. Apuesto a que el 90% de la gente que lo conoce no sabe su nombre original, por lo que mantendré el misterio.


El otro día, un dominguito aburrido mientras veía un Sporting-Leganés con una cerveza en la mano, pensé que ya tenía 30 años, que no podía estar todos los fines de semana igual, saliendo como si tuviera 20, que el uso abusivo de bebidas destiladas es perjudicial para la salud, que cada día estaba perdiendo más neuronas. Estos últimos artículos son una buena prueba de ello.


No había nada que pudiera quitarme esos pensamientos de la cabeza, me encontraba en un bucle mental de aúpa, no veía manera humana de salir de ahí. Hasta que se me encendió la bombilla y decidí ir a ver a mi amigo. Me dijo: Andrés, ven. Me sentó en sus rodillas, me lo explicó todo despacio, conciso, como un maestro de escuela con años de experiencia, como oráculo de la noche que es y así al fin pude ver la luz.


Escúchame amigo, no salimos tanto, todo está en tu imaginación. ¿Qué hicimos ayer?


Pues salimos a dar una vuelta por el barrio y nos bebimos cinco o seis cervezas.


Ndice 17


Hombre Andrés, tranquilo, si no salimos del barrio no es salir, es como si te hubieses quedado en tu casa.


No andaba yo muy convencido, por lo que lo miré a sus ojos vidriosos y le dije: pero es que cuando te fuiste me bebí dos o tres cubatas.


Tranquilo Andrés, todo tiene solución. ¿Bebiste chupitos?


Que va, no pedí ninguno.


Entonces no saliste, no cuenta, es como si te hubieses quedado en tu casa, lo que hiciste es reservarte.


Me bajé de su regazo, me senté a su lado, le abracé con todas mis fuerzas, me imbuí de su aroma con esa mezcolanza de olores tan característica de él, recordé por qué somos amigos, lo diferente que seriamos si no nos hubiésemos conocido y le di las gracias. El hijoputa me había convencido de que apenas salimos. Nos vemos en el Valhalla amigo.