DESDE MERKELANDIA

OJÚ QUÉ HAMBRE

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Me gusta mucho comer. Eso es así. Por eso quiero hablaros hoy de la comida alemana y de lo que se echa de menos aunque, con la globalización, ya se puede encontrar casi de todo en cualquier lugar del mundo. El problema, claro, son los precios.

Parto de la base de que no soy muy amante de la comida teutona. Es muy diferente de la mediterránea y eso me echa para atrás. En la zona de Baviera y más concretamente donde resido encontramos diferentes platos que, si bien no son la panacea, se “pueden comer”.


Núremberg es famoso por muchas cosas pero gastronómicamente quizás lo más conocido son sus salchichas (¡¡Sorpresa!!). Se tratan de unas salchichas pequeñas, de unos 10 centímetros como mucho y su forma de elaboración data de hace más de 600 años. Cuentan que el tamaño era el justo para entrar por las cerraduras de las cárceles que es por donde recibían los reos la comida. Es habitual encontrar la ciudad puestos donde las venden metidas en un bollo de pan. Es lo que se conoce como “Drei im Weckla”. Un poco de mostaza y a disfrutarla.


También es típico de aquí el Schäufele, que es el omóplato del cerdo y el Schweinshaxeque es el codillo. Para elaborarlo cuecen la carne y después la tienen varias horas al horno. Uno de los grandes atractivos de este plato es la costra de grasa que queda a su alrededor. Mi recomendación, dejadla para comer al final. Suele ir acompañado de una bola de patata y salsa, que en muchas ocasiones se hace a base de cerveza. Como dulce, los alemanes son muy dulceros, abundan los Lebkucken. Son muy típicos en la época navideña. Un dulce parecido al pan de jengibre que contiene mazapán, frutos secos, frutas escarchadas, miel y muchas especias que le dan un sabor especial. Además, este dulce es una denominación de origen protegida desde 1996 en la ciudad.


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Bueno, esto es lo más significativo de mi zona, aunque además puedes encontrar otros platos típicos como los Schnitzel (filetes empanados de ternera), el Brezel (Son unos tipos de panes horneados mundialmente conocidos como pretzel, que tienen una peculiar forma de lazo), Sauerkraut (Repollo finamente picado y fermentado en agua con sal), Sauerbraten (Un tipo asado de carne de ternera que se ha marinado) o los Frikadellen (una especie de mini hamburguesas).


Y. ¿Qué echamos de menos muchos españoles? Pues, en mi caso, el pescado. El que hay aquí no es de muy buena calidad y el bueno que encuentras tiene unos precios desorbitados. Ahora que estamos en plena campaña del atún en las almadrabas españolas donaría cualquiera de mis órganos por un trozo de atún rojo (de los de verdad y no del tintado con remolacha).


También el jamón es muy socorrido aunque, para ser sinceros, creo que como más jamón desde que estoy en Alemania que cuando estaba en España. La mayoría de nosotros nos venimos cargados de embutidos de España y aprovechamos cuando vamos de visita para mandarnos su caja correspondiente llena de manjares. Igualmente y, aunque parezca curioso, una de las cosas que más echo de menos desde que estoy aquí son los picos y las regañás. Un buen queso curado de la sierra de Cádiz, un serranito, un plato de adobo, un arroz de marisco, el fuet (pero el de verdad), una merluza en salsa verde, unas carrilladas y así podría estar días y días poniendo ejemplos.


En fin, que me está entrando hambre. Buena semana.


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