SALUD Y AMORQUÍA

TRABAJO ESCLAVO

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Tengo un amigo que entró como becario en sus años de universidad en la Diputación de Cádiz. Su beca era de seis meses, pero a las dos semanas mi amigo ya sabía hacer el trabajo que supuestamente le iban a enseñar en medio año. Acabó por realizar todo un organigrama estadístico de los pueblos de la provincia gaditana, realizando por tanto el mismo o más esfuerzo que los empleados de diputación. Todo lo hizo sin cobrar un duro. De gratis.


En los últimos días ha surgido una polémica con cocineros estrella, a los que se ha descubierto como explotadores al no pagar a parte de sus trabajadores, al ser stagiers (aprendices). No sé, pero a mí esto no me resulta extraño, viendo cómo está el patio en general y la hostelería en particular. Cualquier persona con un mínimo de sensibilidad social sabe que la hostelería implica jornadas maratonianas, poco agradecidas y donde se gana más bien poco –o ya nada, como vemos-. Las excusas de los cocineros estrella han sido de lo más variopintas y peregrinas y van desde el “Todos empezamos así” hasta “Es que hay gente que pagarían por trabajar conmigo”, pasando por la afirmación de que no se puede mantener un restaurante con estrellas Michelin sin stagiers. 


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Sin embargo, lo que hay detrás de afirmaciones de este tipo es una cara más dura que el hormigón armado, propio del explotador de la peor especie. El argumento usado por los representantes de la alta cocina –en el que sospecho entre bombonas de nitrógeno líquido hay mucha impostura- es similar al de aquellos hacendados de las plantaciones de algodón del sur de los Estados Unidos en el siglo XIX. Esto es, los stagiers (léase los esclavos) están muy agradecidos por trabajar para mí.


Por supuesto, no limitaría el círculo al mundo de los fogones y la hostelería. Comencé este artículo recordando a este amigo mío de Cádiz, que luego de seis meses de trabajo esclavo y con su carrera terminada, fue vendedor de losas en una tienda de la capital de la provincia. Todo un ejemplo de ese tipo de becas que ofertan universidades con instituciones públicas y en estrecha vinculación con empresas privadas. Excelente invento éste de los becarios para el capital, para que luego venga el avezado de turno y te diga que eres un demagogo y que la plusvalía no existe; que eso es un concepto propio de trasnochados. Así nos va. Pronto daremos otro paso más en la evolución humana y pagaremos por trabajar. Y si no, al tiempo.