SEVILLA AL DIVÁN

MANIQUÍS DE CRISTAL

|

17309251 1956774297884124 7507037058733326248 n 1

Es como vivimos, en un continuo escaparate. Son muchas las personas que participan en su vida observando, pensando que son observadas o buscándose en la silueta o perfil de esos maniquís que dan forma a nuestra sociedad. Las redes sociales digitales, han hecho que nuestra sociedad se convierta en una voyeur. Recorremos las miles de páginas de internet mirando y observando la vida de otros, compartiendo nuestras intimidades y sintiéndonos solos sino ocupamos un sitio en el Instagram de turno. Somos si estamos en un escaparate. Somos si nos parecemos al maniquí proyectado. Somos lo que quieran los diseñadores de modas tanto textil, psicológica o social.


Aprovechan nuestra fragilidad psicológica para saciarnos y convertirnos en seres fácilmente maleables. Seres convulsos e impulsivos, movidos por latidos dispares, constantemente cambiantes, lo cual, degenera en una falta de modelos estables que permitan asimilar los cambios a los que estamos expuestos.


Cada día, son muchos los jóvenes que vienen a nuestras consultas con problemas de adaptación e integración refiriendo como principal causa sentirse observados y criticados por sus iguales, además de no poder ser lo que los demás esperan de ellos. No cubren las expectativas de los maniquís autoimpuestos. Se sienten inseguros y se frustran fácilmente en las contrariedades, ya que el problema no está en sus recursos y capacidades, sino en no ser lo que deberían ser, maniquís. Desarrollan una autoimagen negativa basada en la percepción que ellos tienen sobre lo que los demás piensan de ellos. Además de entrar en una competición desmedida con su grupo de iguales. Exigencias, que nada tienen que ver con lo que uno es y sus posibilidades, metas inalcanzables por el hecho de apoyarse en objetivos irreales e irracionales, por lo que acaban en un estrepitoso fracaso personal y el mantenimiento de un concepto de uno mismo negativo y destructivo.


Hoy se vende una falsa libertad, disfrazada en la posibilidad de decidir una identidad, que ya ha sido dispuesta y fabricada. Condiciones que de manera sutil, nos van llevando a un cuello de embudo. Todos distintos pero todos iguales, elecciones autodirigidas para acabar siendo parte del escaparate previsto.


Redessocialesempresa


Según estudios europeos, vamos perdiendo libertad, aunque creo que no hace faltan estudios, se palpa, es algo latente, ya no somos librepensadores, entre otras cosas porque ya no se piensa, no hay tiempo, vivimos sometidos a tanto estrés que no hay tiempo para la reflexión, para tomar conciencia de uno mismo y de lo que uno quiere. Esa falta de libertad, se vive en la irritación general, el odio, la envidia, el recelo y la suspicacia, que empiezan a extenderse de manera epidémica. Nuestros jóvenes desorientados, padres irritados e impotentes, profesionales decepcionados y con dificultad para desarrollarse plenamente, unas políticas de desarrollo inoperantes o ancladas, además de un gran incremento de guías espirituales en las redes sociales exponiendo sus reglas o normas para salvarnos de la quema. Más barrotes, más rigidez, para unos maniquís que acaban rompiéndose como el cristal.


La solución no es fácil, ni vendrá desde una sola dirección. Es una solución de todos y desde todos. No podemos seguir creyendo en modelos de desarrollo psicosocial impuestos, basados en el pesimismo y en la competitividad entre personas, ya que acaban en una hostilidad manifiesta hacia fuera o uno mismo. No podemos seguir creyendo en modelos de desarrollo materialistas, donde el objetivo sea parecernos a estándares. Necesitamos modelos que apuesten por la diferencia intercultural e interpersonal, que fomenten la libertad creativa y de expresión, pero sobre todo la libertad del ser humano a ser el mismo, único, diferente y universal. Gastamos grandes esfuerzos económicos y personales en hacer campañas que ayuden a la no extinción de especies animales, mientras que nuestra libertad se ve amenazada y el ser humano se precipita a su extinción. 


Ya lo anunció Huxley con su Hipnopedia, aunque ésta, ha evolucionado, y ahora se hace de manera despierta. Para ser felices hay que renunciar a la cultura, a la capacidad de pensar y sentir, solo te queda elegir, de momento, que maniquí te gustaría ser: Alfa, Gamma o Beta.