No hubo premio a las buenas faenas de Morante, Javier Jiménez y Perera

​La tarde tuvo momentos interesantes a cargo de los tres toreros, que no materializaron en triunfo por fallar con el acero
|

Morante 1


Morante comenzó la tarde con buen toreo a la verónica, ganando terreno y cerrando con media. Justo de fuerza el de Matilla, fue medido en el castigo. Hizo un quite por tafalleras y el toro se le coló por el pitón izquierdo. El estado pareció venirse algo arriba en el tercio de banderillas y Morante le ayudó empezando la faena por alto, sin obligarlo. Cuando se puso por la derecha faltó muy pronto enemigo y la faena tuvo que ser breve. Mató de buena estocada y fue ovacionado.


El cuarto no pareció gustarle a Morante de salida, que lo dejó en manos de la cuadrilla. Con la muleta, el de La Puebla sorprendió al ligar una primera serie casi sin haber probado al toro. El de García Jiménez, que hizo amago de rajarse en banderillas, se puso a embestir y Morante toreó al natural con relajo, además de lograr imprimir un ritmo muy lento a algunos muletazos. Volvió a la derecha y toreó con mucho gusto, rematando con bonitos pases de pecho. Puso mucha torería en la forma de preparar al toro para la estocada. La pena es que la espada no entró en esta ocasión y perdió el triunfo.


Perera logró buenos momentos con el capote en el segundo de la tarde. El toro, del hierro de Peña de Francia, manseó en los primeros tercios y el extremeño lo dejó crudo en el caballo. Curro Javier saludó en banderillas y Perera intentó romperle la querencia a chiqueros en el comienzo de la faena. Enseguida decidió torearlo donde el toro quería. La mansedumbre del de Matilla limitó mucho la labor del extremeño y la faena consistió en una lucha constante contra ella. Sacó todo lo posible de su manso oponente y mató de estocada. Ovación.


Muy bien Perera con el capote en el quinto, dejando buenos lances a la verónica y haciendo un buen quite por gaoneras. A renglón seguido, Javier Jiménez también se lució en un quite variado y Perera brindó al público. Comenzó la faena con muletazos por alto. Ligó bien en las primeras series diestras y también le cogió el aire al toro al natural. Fue construyendo una faena dominadora que no acababa de calar. Solo al final, cuando pisó ese terreno de cercanía en el que se encuentra tan a gusto, logró conectar. El público valoró su esfuerzo.


Javier Jiménez toreó con suavidad a la verónica al tercero de la tarde. Brindó al público y templó bien en la primera serie con la derecha. En la segunda tampoco obligó al toro y dio una tercera antes de cambiar a la mano izquierda para sacar una serie estimable, templada y con buen trazo. Dio una más y volvió a la derecha para atacar más al toro, logrando que por fin sonara la música muy al final de la faena. Extendió su labor en su deseo de amarrar el triunfo y sonó un aviso. La espada le dejó sin un posible premio.


El sexto no le dejó lucirse de capa.La faena la comenzó bien con muletazos por alto que tuvieron quietud. Logró atemperar la embestida con la derecha dejándole la muleta puesta para ligar. El toro fue empeorando su condición y Jiménez se aplicó para apurar hasta la última embestida en una labor meritoria. Tampoco estuvo fino con los aceros y su labor fue silenciada.