NO ES ÓBICE

HE SIDO PAPÁ

|

Mvil

Son solo tres palabras: he sido papá, pero cuanto puede cambiarte la vida un acontecimiento así. Es ley de vida, hemos venido a este mundo a dejar nuestro legado, nuestra descendencia. Quizás lo importante es el cuándo, no el cómo o con quién. Yo he decidido hacerlo ahora, me encuentro en una etapa plena de felicidad, con un trabajo que me apasiona y con muchas ganas de vivir. Y quiero compartir este momento con alguien. Y no siempre tiene que ser con una pareja, ya que estás van y vienen, lo que no es óbice para tenerlo con ella en el futuro si se da el caso, pero en este momento las cosas han surgido de manera diferente. 


Tardé meses en decidirme, valoré los pros y los contras, pero al final me tiré a la piscina, en este caso un charco, y decidí cruzarlo, iba a ser padre mediante gestación subrogada. Sé que algunos/as no creen en esta modo de hacerlo, pero cada persona, cada circunstancia o cada momento es diferente. Algunos lo tachan de mercantilismo machista, de sometimiento de la mujer o de incluso de una simple venta de mercancía, pero a mí me ha cambiado la vida. Y no fue fácil. En España esto tipo de prácticas están prohibidas por lo que tuve que desplazarme a Cupertino, California, donde las leyes son más laxas y permiten este tipo de gestaciones. 


Este proceso es el peor, el más duro, el más difícil. Desde que llegas allí, a un sitio desconocido y tienes que pasar todo tipo de trámites, alejado de los tuyos, sin una referencia que pueda ayudarte en esa decisión tan trascendental, hasta que aprueban tu solicitud y por fin puedes descansar y saber que todo va a ir bien. Y de pronto llega el día, te dicen que ya lo tienes, que es tuyo y puedes tenerlo entre tus manos. Y lo tocas, lo besas, pones su mejilla contra la tuya, sientes su calor, sientes que te pertenece. Y es tan pequeño y delicado, apenas pesa 138 gr y mide 13,8 centímetros, pero es tu bebé y lo quieres como nunca has querido a nada igual en el mundo y sabes que con cuidados, con cariño y con amor, saldréis los dos adelante. Y es tan guapo, tan gracioso, tan genial, que solo tienes palabras bonitas para él y quieres enseñárselo a los demás y le escribes palabras desde lo más profundo de tu corazón como estoy haciendo ahora. Y te toca ponerle nombre y te saltas todas las tradiciones familiares de ponerle como el padre o el abuelo. Y le pones Aiphonsito VII y decides presentárselo a todos. Bienvenido al mundo, te quiere, Papá.