SEVILLA AL DIVÁN

“A LAS CINCO EN PUNTO DE LA TARDE…”

Por Juan Luis Ruiz Murciano
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ElllantoEscribía Lorca en su celebrado “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”. La muerte. ¿El final de la vida?, ¿el principio de otra?, ¿la continuidad del alma?, ¿nada?. Cómo decía el poeta, siempre llega, y cuando lo hace es cruel y dura, generando una terrible angustia. Pero también es desesperante cuando sin llegar aparece en tu mente provocando un espasmo en todas tus vísceras, contrayendo tu presente e inhibiendo tus ganas de seguir. Es lo que tiene la parca en su versión ansiógena. Y es que el inconsciente no sabe lo que es real o no, y por ello, pensarla, a veces, genera una gran perturbación llegando a provocarnos la idea obsesiva de su llegada inminente.

Pero también escribía Federico: “Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo; pero que todos sepan que no he muerto; que hay un establo de oro en mis labios; que soy el pequeño amigo del viento oeste; que soy la sombra inmensa de mis lágrimas”. Apareciendo en él un optimismo inmortal, abriendo así la posibilidad de la eternidad, la duda y sus infinitas preguntas.

Y siguiendo al poeta en mi reflexión, acaba diciendo en su “alma ausente”, en la última parte de su canto: “Te has muerto para siempre”. Lo cual, es un hecho irrefutable. Algo que es importante comprender y aceptar, para poder vivir. Durante nuestra vida, nuestro cerebro, va elaborando todo un proceso donde no solo trata de adaptarse y sobreponerse a las contrariedades físicas y psicológicas, sino que progresivamente te llevará a su aceptación de una manera natural y agradable. Sí, aunque te parezca extraño, no es lo mismo la muerte con veinte que con ochenta y nueve.

Pero como tú sabes, la muerte es el final de la vida, es decir, que lo verdaderamente importante es practicar la vida hasta su fin, ocuparte de todo lo que vas desarrollando en tu paso por ella. Aceptar y asumir de manera consciente cada una de las experiencias que has elegido vivir. Pues no te olvides de otra cosa, no te afanes en imposibles y descifrar destinos, estos no existen, estos se hacen. Como decía Machado: “Caminante, no hay camino/se hace camino al andar”. La realidad está en tus convicciones y tus elecciones, en la capacidad de mantener tus objetivos y de ser flexible en la adversidad, lo cual, te hará buscar las múltiples vías para conseguirlos. Busca tu eternidad en el instante, escribía Nietzsche. El eterno retorno es un SÍ ilusionado a la vida, la que tienes, que es ÚNICA Y MATERIAL. Sé, en cada decisión, no hay error si se hace desde tu propia comprensión de la vida y tienes la compasión necesaria para aceptarte y poder desarrollar las estrategias cognitivas que te lleven al crecimiento. La muerte se fundamenta en el acto continuo de vivir y no la entiendas como un proceso de agotamiento, es un proyecto construido en la búsqueda de la eternidad, la cual, se muestra a través de tu huella, que no es otra que lo vivido de manera intensa y despierta. Lo que uno siente y experimenta será para siempre. Cada uno de nuestros actos se convierte en algo que trasciende, y no por encima de lo inmanente, sino que va más allá de ti. Y no es tu alma, ni un espíritu haciendo de las suyas, es tu esencia, lo que emanaste en cada pensamiento en cada deseo y sobre todo en cada cosa que hiciste desde el amor y por amor.

Vivir sin miedo

Porque al igual que no se entiende la vida sin la muerte, tampoco se entienden ambas sin el amor. Y tú dirás, puedo entender la vida desde el amor, ¿pero la muerte?. La muerte también has de hacerla desde el amor a ti, a lo vivido y a los tuyos, pues en este último acto uno se sorprende consigo mismo y se encuentra con la última opción para buscar la misericordia, entendiéndola como la compasión hacia uno mismo y hacia los demás. Y este acto, se hace desde el amor.

Hubo un paciente, que a diferencia de otros, me dijo: estuve muerto, vine de allí, y lo único que te puedo decir es: que allí encontré la respuesta para saber que es ahora cuando debo y me debo amar. Por ello, sigue mi consejo: NO VIVAS MURIENDO, MUERE VIVIENDO. PRACTICA LA VIDA.