LA ENCOMIENDA

TEMPUS FUGIT

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El tiempo fluye de una manera vertiginosa. Y en todo lo que se relaciona con la Semana Santa está presente sin darnos cuenta. Algunas naranjas amargas comparten todavía copas de naranjo con flores de azahar. Al mismo tiempo que llueve estos días, el sol también está presente. Ya nos han advertido desde la Agencia Estatal de Meteorología que vamos a tener una Semana Santa “taquicárdica”. Como si nunca lo hubiera sido, siendo en primavera. Si sumamos la incertidumbre que provoca esta estación, el estrés puede aumentar. Por esta razón, evitemos el estrés. Centrémonos en la única certidumbre que existe estos días: que estamos en cuaresma. Así que, completemos la locución latina con la que se titula este texto: tempus fugit, carpe diem. El tiempo vuela, disfruta el momento.



Lo dicho. El tiempo. Las horas cuentan tanto en Semana Santa que hasta tienen su propio cabildo en la Catedral. Hermandades que cambian de itinerarios, adelantan tiempos de paso, retrasan… De nuevo el tiempo. Las horas y sus minutos forman parte del complejo entramado que forman cada una de las santas jornadas. Tan complicado que hasta el propio presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías ha declarado que la organización de la Semana Santa cada vez es más compleja. El transcurso de las mismas marcan el desarrollo normal ( o no ) de cada una de las procesiones. Hay hasta periodos de tiempo que están adquiriendo fama. Como el “cuarto de hora” que algunos hermanos mayores proponen como solución para La Madrugá. 



Semanasanta


Hay dos tipos de “persona del tiempo”. El del “meteorológico” y el Diputado Mayor de Gobierno. Los dos tienen la misma “presión” de los cofrades y los dos quieren cumplir con sus cálculos y predicciones. El que está relacionado con las isobaras y el que quiere que el palio de su cofradía entre a la hora estipulada. Y si lo hace antes, miel sobre hojuelas. El tiempo. Aquel que se pierde en pensar en sí mismo y aquel que nos recuerda que hay que ir pensando en colgar las túnicas antes de plancharlas. Nunca se mira tanto el reloj como en Semana Santa. Queremos controlar todo lo que vemos y experimentamos en cada chicotá o saeta. A la vez, nos cercioramos que tenemos batería suficiente para hacer la foto, aplicar el filtro correspondiente y colgar ese momento que no hemos vivido, pero sí fotografiado. De nuevo, el tiempo. 


Queremos dominarlo, pero él nos controla a nosotros si tomamos la iniciativa. Dejémonos llevar por él en su justa medida, sin pensar en él, solo en disfrutar de lo que nos ofrece. De la esencia de la cuaresma. El camino de una Semana Santa sin mirar el reloj. Ya llegarán los estrenos y las calles cortadas. Los nervios, los adelantos y los retrasos. Ahí el tiempo se escapará sin poderlo atrapar.