El Rey Lear, la medida del amor es amar sin locura

Los nueve actores están presentes en escena a lo largo de todo el espectáculo incorporando a los nueve personajes principales,,secundarios y coros de soldados y desharrapados
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Tienen estas veladas otoñales del Central los mismos encantos que la Luna. Nos gusta atravesar el primer brazo del río para arribar a las mil y una noches de espectáculos en el referente nacional de las tablas contemporáneas de España, las mil de Carmen Gallardo, de Lear in fact, a la que anoche su compañía-de manos de su director- y el público de sala A le tributaron su merecido y maravilloso milenio. Rey Lear supone el 24º espectáculo de Atalaya, que se estrena en una año especial en el que se conmemoran los 35 del grupo y los 10 desde que recibiera el Premio Nacional de teatro. Vienen girando por toda España con éxito ineludible de crítica y público.


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Estamos ante el drama shakespeariano de mayor madurez, de ahí la temática, pero también con mayor sensibilidad social y humanismo, de una tremenda modernidad podría parecer que sus palabras fueran escritas por un filósofo revolucionario contemporáneo, pero su forma es de tal belleza poética que se sitúa en otra dimensión que el resto del teatro universal. Rey Lear se basa en un cuento popular que aparece incorporado a la historia antigua de Inglaterra desde el siglo XII. Cuentan las crónicas que el viejo Lear quiso conocer el grado de afecto de sus tres hijas para designar como sucesora a quien más le quisiera Dos se deshicieron en halagos y la menor le contestó que le quería como padre y nada más. Le pareció poco al rey, por lo que castigó a su hija menor. El tiempo y las peripecias vendrán a demonstrar más tarde que era la única digna del trono al que, por fin, accedió tras una guerra con las hermanas.


La tributada en la noche de ayer quiso componer, con una estremecedora sensibilidad y fiereza a la vez, al Rey Lear, personaje con mayor riqueza de matices de la historia del teatro. Despotismo, infamia, arrogancia y ceguera van dejando paso a lo largo de la obra a patetismo, lo grotesco de la autodestrucción pasando por el desprendimiento y la fraternidad.. y finalizando en la heroicidad, la autenticidad, la dignidad, la ternura...y, en medio de todo ello, la locura. Ningún otro personaje de la historia atraviesa semejante recorrido, secundado por otros protagonistas de la obra.


Los nueve actores están presentes en escena a lo largo de todo el espectáculo incorporando a los nueve personajes principales,,secundarios y coros de soldados y desharrapados. Los actores modifican ante el público el espacio escénico en múltiples ocasiones- tal como requiere la obra-, apoyándose en una trepidante coreografía, una minimalista y acertada escenografía y en más de una decena de vibrantes cánticos interpretados en vivo.