El Zoosanitario Municipal realizó casi 5.700 actuaciones de control de plagas en todos los distritos en el último año

​El Laboratorio Municipal superó las 1.300 analíticas de alimentos y agua para prevenir las intoxicaciones o el contagio de legionella, salmonella o listeria
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El delegado de Bienestar Social y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Manuel Flores, ha realizado ayer un balance de las actividades del Zoosanitario Municipal en el último año –del 1 de julio 2017 al 30 de junio de 2018– para resaltar la “creciente importancia” de este servicio municipal para el control de las plagas y la protección y adopción de animales. Un año –ha dicho– que ha marcado un antes y un después, tras la constitución a primeros de septiembre pasado del primer Consejo Municipal de Protección y Bienestar Animal (Compba).


Juan Manuel Flores y Antonio Su00e1nchez


En este año, el negociado de Desinfección, Desinsectación y Desratización, conocido por DDD y dedicado al control de plagas, afrontó en todos los distritos de Sevilla 5.672 actuaciones, inspeccionando y tratando en 23.948 pozas y 2.964 husillos, y en 310.370 metros cuadrados de parques, solares o edificios públicos, superficie que equivale a 44 campos de fútbol, según el ejemplo puesto por el delegado. A ello hay que agregar –ha abundado– las actuaciones de control de roedores acometidas por Emasesa en su red de saneamiento (como alcantarillas, colectores y husillos), que la empresa metropolitana de aguas ha asumido desde junio pasado, permitiendo, así, mayor eficacia y liberar personal del Zoosanitario para abordar otros ámbitos de las necesidades DDD.


Tal coordinación con Emasesa, asimismo, también ha fructificado con el servicio de Parques y Jardines, a través de un proyecto piloto iniciado a primeros de 2018 para el control biológico de roedores, instalando cajas nidos en los principales parques al objeto de incrementar la población de aves rapaces nocturnas y autóctonas, según ha recordado Juan Manuel Flores, quien en la presentación ha estado acompañado por Antonio Sánchez, el director general de Salud Pública y Protección Animal del Ayuntamiento. Tanto Flores como Sánchez han destacado la profesionalidad de los trabajadores del Zoosanitario y su compromiso con el bienestar animal así como las mejoras afrontadas en sus instalaciones, equipos y vehículos.


Entre el 1 de julio de 2017 y el 30 de junio de este año entraron en el Zoosanitario 4.543 animales. Y de estos, 1.476 perros, 992 gatos, 1.954 aves y el resto, équidos, reptiles, conejos, hurones, etcétera. “Nuestro compromiso es el ‘sacrificio cero’, a la vez que potenciar la adopción responsable de mascotas”, ha abundado el delegado. De hecho –ha detallado– el 71 por ciento en el caso de los perros y el 60 por ciento en gatos fueron entregados en adopción en colaboración con distintas entidades de los animales, a quienes ha agradecido su trabajo. El delegado ha concretado que las cifras de adopción en la ciudad están muy por encima de la media española, a tenor de los últimos datos disponibles de 2015, que establecían esta media en un 45 por ciento en los perros y el 41 por ciento en gatos.


El delegado ha anunciado, asimismo, el objetivo de presentar en el último trimestre de 2018 al Compba –con cuyos miembros se está trabajando en su elaboración–, un borrador para aprobar las nuevas Ordenanzas Municipales de Protección, Bienestar y Tenencia Responsable de Animales, “de forma que ordenemos un marco local que coloque a Sevilla entre las ciudades europeas más avanzadas en la implementación de políticas de convivencia, protección y bienestar animal”.


Juan Manuel Flores y Antonio Sánchez, asimismo, han realizado un balance de las actividades del Laboratorio Municipal –encargado entre otras funciones, del control microbiológico de alimentos y agua y, por tanto, de la prevención de intoxicaciones en la ciudad–. En concreto, se realizaron en el último año 1.286 muestras (1.023 de alimentos, 253 de aguas y 10 de otras sustancias), dentro de sus programas para la prevención de legionella, salmonella o listeria y para verificar la calidad del agua de las fuentes. Su departamento de bromatología, además, realizó 50 pruebas de agua y 70 de alimentos, y la sección de análisis clínicos efectuó 2.600 analísticas de 500 muestras de sangre y orina, fundamentalmente.